Sin médicos, pacientes del Centro de Diálisis Maracaibo sumidos en la desidia: quedan en manos de Dios

Sin médicos, pacientes del Centro de Diálisis Maracaibo sumidos en la desidia: quedan en manos de Dios

Foto: Leonel Sandrea

Desde ayer, los pacientes del Centro de Dialisis Maracaibo (CDM), esperan ser atendidos. Con ausencia de especialistas, enfermeros se arriesgan a realizar el procedimiento médico. Los familiares de los pacientes exigen la presencia de un nefrólogo de inmediato.

Anteriormente, tres médicos generales eran los que se encargaban de atender a los pacientes, esta semana no ha asistido ninguno, uno de ellos renunció y el otro se encuentra enfermo, según comentan los familiares. “La semana pasada solo vino una doctora, trabajó dos turnos para poder realizar las diálisis” aseguró María Ferrer (73) quien a diario tiene que llevar a su esposo Ángel Cubillano (83) en silla de ruedas.

Las diálisis que los pacientes deben realizarse tres veces por semanas y con un mínimo de cuatro horas por día, se han reducidos a tres horas debido a que el centro no cuenta con el número de máquinas que amerita para atender a los 74 pacientes.

CDM no tiene las condiciones mínimas requeridas para atender a los pacientes, las sillas y camillas, son sujetadas por ladrillos, papeleras y banquitos que fueron puestas por los familiares de los pacientes; donde deben reposar por horas.

Nexy Montilla comenta que, además de tener que trasladarse en transporte público, se hace necesario traer ventiladores debido a que en el lugar los aires acondicionados no funcionan: “Si tenemos la suerte de conseguir una cola podemos traer un abanico”.

 

Montilla quien tiene que trasladarse con su esposo desde la Parroquia Raúl Leoni, tiene que tomar cuatro carros por puesto, para poder llegar, “Mi esposo no puede caminar porque se ahoga”.

Constantes cortes eléctricos interrumpen el tratamiento, el centro no cuenta con agua por largos periodos por la deficiencia del servicio. Familiares y enfermeros se encargan de la limpieza de la sala de diálisis y de los baños debido, ya que, el personal obrero renunció hace tiempo. Los familiares se apoyan entre sí para poder mantener  el establecimiento, que está en precarias condiciones; reúnen efectivo entre todos para que los enfermeros puedan trasladarse hasta el centro.

“No podemos costearnos una clínica, cobran 200 dólares por sesión y nosotros apenas tenemos para los pasajes”, asegura Helio González (85) padre de un paciente que perdió la vista a causa de la enfermedad.

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Víctimas del hampa

No basta con las deplorables condiciones del centro, el pasado 2 de septiembre, se produjo un robo del cableado eléctrico que obligó a los pacientes a esperar que las autoridades del estado se abocaran a solucionar el problema.

A lo que el gobernador del estado respondió: “Yo le exijo a los privados que tengan una mayor atención con los pacientes de diálisis, sino me van a obligar a tomar esas unidades para colocarlas en la sala de los hospitales y administrarla desde la gobernación”

Un equipo de la Corporación Eléctrica Nacional (Coorpoelec) pudo restablecer el cableado, pero los pacientes aún esperan que el centro cuente con las condiciones mínimas requeridas.

 

Fotos: Leonel Sandrea

Noticia al Día/ Karelis Hernández/ Pasante 

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