Maradona desató la locura en su debut como entrenador de Gimnasia y Esgrima

Maradona desató la locura en su debut como entrenador de Gimnasia y Esgrima

Diego Maradona dirigió con ímpetu su primer partido con Gimnasia y Esgrima. Foto: Agencias

El debut de Diego Armando Maradona como director técnico de Gimnasia y Esgrima La Plata generó furor en Argentina. Los aficionados, impregnados de euforia, recibieron por todo lo alto al exfutbolista argentino en el partido que disputó dicho club ante el Racing Club de Avellaneda.

El humo azul y blanco tapó el soleado cielo de la mañana en La Plata, las bombas de estruendo sonaron con todo detrás de una de las gradas y la multitud rugió como si fuese una final. Nada indicaba que se tratara del recibimiento para un equipo que marcha último en la Superliga argentina de primera división con un punto en seis fechas, que hacía 216 minutos que no metía goles y que no gana desde abril.

El resultado no fue el esperado. El equipo del ‘Pelusa’ no pudo conquistar la victoria ante el Racing. Sin embargo, ni siquiera eso pudo disminuir que los hinchas cesaran su algarabía.

«Hay que seguir trabajando. Después del partido hablamos con el cuerpo técnico y el presidente y coincidimos: no hay un paso atrás, hay que seguir metiendo», arengó Maradona, a pesar de la derrota ante Racing en el estadio del ‘Bosque’, que se llenó con más de 25.000 aficionados para su debut como DT de este equipo al borde del descenso.

«Sin Dios no hay Templo, sin Lobo no hay Bosque», dice una bandera con la imagen del ídolo.

Aplausos retribuidos

Los primeros minutos, Maradona los vivió tranquilo, mientras su ayudante Sebastián Méndez se mostraba más enérgico.

Pero el astro no pudo con su genio y también se levantó para aplaudir una buena corrida de Lucas Licht, se lamentó por un tiro libre del paraguayo Víctor Ayala que salió muy cerca y golpeó con el puño un cartel de publicidad cuando el arquero de Racing Gabriel Arias le desvió un cabezazo de gol a Leonardo Morales.

Hasta le habló al árbitro asistente pidiendo un fallo a favor.

Con poco, Gimnasia jugaba mejor que Racing, pero el campeón aprovechó un error de Martín Arias y se puso en ventaja para silenciar al Bosque. No obstante, más allá del 0-1, Maradona recibió una nueva ovación cuando cruzó el campo al final del primer tiempo y lo retribuyó a su vez con aplausos.

El esperado grito llega por fin en el inicio del segundo parcial. El número 10 Matías García hizo explotar de euforia a Maradona con un cabezazo goleador. El técnico se abrazó con sus colaboradores y siguió su particular romance con los hinchas, gritando el tanto y agitando los brazos con los aficionados que tenía a sus espaldas.

Pero la alegría fue efímera. Dos minutos más tarde, Racing se volvió a adelantar. «No terminamos de gritar el empate que ya estábamos 2-1. El fútbol tiene esas cosas», se lamentó.

Diego se hundió en su banco, aunque luego se paró para vivir lo que restaba del partido de pie, alentando a sus jugadores y sufriendo ante la impotencia de alcanzar el empate.

García tuvo el empate en el final, pero elevó su remate. «Me quedó la amargura de no poder empatar el partido en la oportunidad que tuvimos en el final. Estaba esperando que la red se moviera, pero salió por arriba», deploró. Allí murieron las esperanzas de un Maradona que vivió el encuentro con intensidad, aunque sin excesos ni gestos reprochables.

Se fue triste, pero con la ilusión intacta de levantar a su Gimnasia.

 

Agencias

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