Maestros zulianos: bajos salarios, falta de efectivo y transporte

Las penurias que padecen los maestros zulianos: bajos salarios, falta de efectivo y de transporte

Centro de Educación Inicial Evelina Pereira. Foto: David Moreno

Docentes esperan que para el próximo lunes 23 de septiembre se integren en total normalidad los estudiantes

Un oficio sacrificado y muy mal remunerado, aunado al mal estado en el que hoy se encuentran las instalaciones educativas en la región zuliana dieron la bienvenida al nuevo año escolar.

Soliani Ramírez, docente del Centro de Educación Inicial Evelina Pereira, la educación se ve limitada por la remuneración que reciben. En 15 años de servicio nunca había visto unas condiciones económicas tan extremas. «Hay muchas ganas de trabajar, pero las condiciones no son las más óptimas e idóneas para cuidar la integridad de los niños y maestros», aseguró.

Explicó que los educadores que forman parte del plantel educativo, ubicado en el sector Los Olivos en Maracaibo, ha sido objeto de hurtos y robos desde años escolares anteriores. Por lo que inicio del nuevo periodo escolar 2019-2020 se ve envuelto en decidía y mal estado en la infraestructura de la institución.

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Sin agua, con fallas eléctricas, baños clausurados, filtraciones en techos y paredes, deterioro de la pintura, carencia de pupitres y falta de dotación son solo algunos de los problemas de la infraestructura escolar que hoy recibieron a solo 10 niños de los 200 que se esperan en cada año de las salas de tres, cuatro y cinco que tuvieron que regresar a casa pocas horas después.

Centro de Educación Inicial Evelina Pereira

Inscripción a última hora 

A pesar que el proceso de inscripción inició durante los meses de junio y julio padres y representantes dejaron para última hora este trámite. Algunos por problemas económicos, otros porque sus hijos no contaban con sus uniformes o porque simplemente tenían en mente otras preocupaciones «para sobrevivir y poder subsistir en este caos», dijo un representante mientras llenaba la planilla de datos de sus dos hijos pequeños. Docentes esperan que para el próximo lunes 23 de septiembre se integren en total normalidad los estudiantes.

La directora del plantel, Isabel Urdaneta dijo que ante tantos problemas cotidianos el gremio de docentes se planificó para trabajar dos veces por semana en grupos divididos para atender a los pequeños. «Los maestros que trabajamos aquí nos las ingeniamos para poder venir a trabajar (…) la vocación es la principal motivación y porque aman el colegio», dijo.

Su sueldo de 60 mil bolívares no les alcanza ni para trasladarse a su sitio de trabajo diariamente, a esto se le suma el escoso transporte público y la falta de dinero en efectivo en la ciudad. El asfixie económico de hacer frente a la inflación, aplastó el bolsillo de los docentes venezolanos. Muchos se ven en la imperiosa necesidad de realizar actividades extracurriculares para poder cubrir otras obligaciones básicas; comida, aseo personal, ropa, calzado.

Algunos educadores del Centro Inicial Evelina Pereira vende en el centro de la ciudad desinfectantes para poder obtener dinero en efectivo, no falta el rebusque con la venta de hielo o el intercambio de alimentos desde sus casas.

Un uniforme de docente remendado

El alto costo de los productos ha provocado que los docentes hoy impartan las clases con uniformes de años escolares anteriores. Tratan de mantener la línea y las reglas de cada institución a medida de sus posibilidades. «Los niños no son los únicos que padecen por la falta de sus útiles o vestimenta, nosotros como docentes también padecemos para adquirir nuestros uniformes, las telas están demasiado caras y una costurera cobra un dineral», dijo una de las docentes de la Unidad Educativa Estatal Simón Bolívar, ubicado en el barrio 1 de Agosto, Maracaibo.

También denunció que la institución no cuenta con las condiciones básicas para atender a sus estudiantes de preescolar y primaria. Al momento de la inscripción le piden la colaboración a los representantes llevar un implemento para la limpieza del recinto, bien sea una escoba, coletos o desinfectantes.

El agua potable no llega y el comedor escolar no tiene los insumos para atender a sus estudiantes. «No tenemos nevera, tazas, cucharas, cubiertos, ni el freezer», aseguró una ayudante de cocina.También denunció que el Programa de Alimentación Escolar (PAE) no es estable en el plantel. «Solo funciona cuando hay comida, el año escolar pasado llegó sólo cinco veces», argumentó.

El sonar del timbre, niños jugando y corriendo por los pasillos y salones de las escuelas parece haber quedado en el pasado. Hoy solo se ven instituciones que sus pinturas en las paredes se desconchan,  los colores en las las carteleras o en algún rincón se desaparecieron por el tiempo y los pupitres algunos están remendados con tablas y el resto está arrumado en una esquina llenó de polvo.

Las vacaciones se terminaron y hoy no se vio en las calles caminar al niño o niña con su morral, uniforme y zapatos nuevos, indicio que las clases comenzaban. Ir a clases se ha convertido en un sacrificio para los niños que deben lidiar con la inestabilidad eléctrica que golpea a la entidad zuliana desde hace varios meces, ir a clases significa preocuparse por el desayuno en cada amanecer o ¿cuánto costará un jugo y una empanada? si es que hay.

 

Unidad Educativa Estatal Simón Bolívar. Cocina en condiciones precarias

 

Unidad Educativa Estatal Simón Bolívar

 

Centro de Educación Inicial Evelina Pereira. Techo de uno de los salones de la sala de cinco años

 

Centro de Educación Inicial Evelina Pereira

 

Francys Medrano / Noticia al Día 

Fotos David Moreno  

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