La travesía de un maestro para dar clases: con los zapatos rotos

La travesía de un maestro para dar clases: con los zapatos rotos y la ropa desgastada

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Foto: Noticia al Día

Los maestros son los seres más importantes, después de los padres, en la formación de los niños. Son quienes guían los primeros pasos de aprendizaje con dedicación y paciencia a niños, adolescentes y hasta después de graduados y son, en Venezuela, uno de los gremios más desolados y mal pagados.

El nuevo año escolar se inició hace una semana y los maestros en la nación han realizado protestas y marchas para exigir reivindicaciones salariales. Además, han denunciado que la mayoría de las escuelas no cuentan con las condiciones mínimas necesarias para impartir nuevas enseñanzas.

Esta situación se acentúa cada vez más en los colegios públicos y los privados se mantienen en pie, sus directores han optado por aumentar la mensualidad debido a la debacle económica del país. Los padres han llegado a pagar cuotas especiales para que los maestros no se vayan de las instituciones. “Los niños y jóvenes de hoy en día son los que padecen cuando un educador decide marcharse porque los números no le dan para sobrevivir en este país”, coinciden los representantes.

De esta realidad no se escapan los maestros zulianos

Los profesionales de la educación han señalado que tienen “sueldos de hambre” y que hoy en los salones de clases se ven los alumnos que año a año merman, porque el dinero no les alcanza y hay padres que los obligan a abandonar sus aulas para emigrar a otras fronteras.

La historia de Neida Padilla no es distinta al resto. Ella tiene siete años dando clases en la escuela básica San Alfonso, Maracaibo, primero como pasante y luego como profesora. Hasta ahora ha sido su única fuente de ingreso desde que se graduó de licenciada en Educación en el año 2015. La joven maestra, antes de conformar una familia que hoy la entregan tres hijos y su esposo, podía costear sus gastos básicos en cuanto a la vestimenta, zapatos y artículos de papelería – cuadernos, lápices, bolígrafo- y otros utensilios necesarios para un educador.

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“Me tocó usar mis zapatos del año pasado”

Hoy la profesional gana 53 mil bolívares quincenal y esto porque en el escalafón educacional la subieron al segundo renglón y solo le aumentaron tres mil bolívares más. Su sueldo no le alcanzó para comprarse un par de zapatos nuevos. Los más “baratos” estaban en 300 mil bolívares, más de lo que ella puede costear. «Me tocó usar mis zapatos del año pasado viejos y desgastados al igual que la ropa”.

Esta realidad golpeó su moral y decidió no buscar la ropa para armar su uniforme de maestra. “Para qué, si el resultado sigue siendo el mismo todo está incomparable es la triste realidad”, lamentó.

El pasaje es más que un sueldo

La posibilidad de tener el dinero en las manos es escasa, y la maestra Neida para conseguirlo aprovecha los “bonos” que el Gobierno actualmente da. También hace transferencias de saldo a sus vecinos y recibe pagos en efectivo.

“No cobro alguna diferencia, hago esto por la necesidad”. También cuenta con el aporte económico de su esposo quien trabaja de manera particular y recibe efectivo constantemente.

Padilla vive en el barrio Hato Cardón Estrella, ubicado en la Circunvalación 3, parroquia Francisco Eugenio Bustamante. Sale de esa zona todos los días desde las 6:00 de la mañana en cola y va directo hacia una de las parada del metro de la ciudad; le reza todos los días para que este funcione, ya que la – situación eléctrica paraliza todo- y el transporte público no es la excepción.

El pasaje tiene un costo de 2 mil bolívares y –esto si el chofer está de ganas- a diario la maestra gasta 12 mil bolívares y cuando no cuenta con el metro, debe agarrar un carrito hasta el centro y del centro hasta el sector La Limpia, y de allí se va caminando hasta la escuela donde trabaja, ubicada en la calle 70 a la altura de la Iglesia San Alfonso.

Un camino largo que recorre con unos zapatos viejos y desgastados y con lo poco que pudo salvar del año pasado. Solo va en el turno de la mañana y hace cualquier sacrificio para poder llegar a tiempo. “Yo voy por vocación y porque mis niños de 3er grado me esperan”, añade la docente.

Sin profesores y pedagogía con experiencia

“Los políticos de hoy en día se acuerdan de todo, menos de los maestros, quienes somos un pilar fundamental para la sociedad (…) tenemos la responsabilidad de educar a los nuevos profesionales y el futuro relevo de este país”, destacó.

Los alumnos no son los únicos que han abandonado las aulas, pues los profesores se han visto obligados a dejar su labor como docentes para buscar mayores ingresos, de manera particular o en su defecto salir del país.

Venezuela se destacó durante décadas por su alta calidad educativa, y hoy en día está rama de las profesiones se queda sin profesores con pedagogía y experiencia.

 

Francys Medrano / Noticia al Día 

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