Ir al cine en Venezuela es un lujo

La escapaita pa´l cine es un lujo que muchos ya no se pueden dar: aquí los precios

Asistir a una sala para ver una película es cosa del pasado. Lo que antes era un plan habitual de fin de semana, con familiares, amigos o parejas, para salir de la rutina laboral es ahora un lujo.

Los precios son bastante elevados, las entradas tienen un valor que van desde 25 mil Bs hasta 39 mil quinientos,  casi el equivalente a un sueldo mínimo.

Disfrutar del séptimo arte tiene un costo de 158 mil para una familia de cuatro integrantes, lo que es el equivalente a cuatro salarios mínimos. Sin incluir las golosinas, cotufas y refrescos, que eran parte de la cotidianidad  del venezolano.

Los jóvenes son los más afectados 

La juventud que aún permanece en el país atraviesa por una difícil etapa, las actuales condiciones económicas les imposibilitan llevar una vida con normalidad.

Jorge Govea, un estudiante de medicina, quien antes iba por lo menos una vez a la semana a disfrutar de un película, afirma que tiene meses sin poder asistir a una sala «es muy difícil conseguir efectivo para los pasajes y las entradas son demasiado costosas».

Salas a oscuras

En una de las cadenas de cine más reconocidas de la ciudad ubicada en el centro comercial El Doral, las funciones solo están disponibles hasta las dos de la tarde debido a que el servicio eléctrico en el establecimiento es retirado a esa hora.

Con suerte, puedes lograr disfrutar de una película sin que los constantes bajones interrumpan la función. En estos casos la restauración de la escena dura aproximadamente 15 minutos.

Mientras el voltaje se normaliza y el equipo se encarga de restablecer la proyección, los espectadores se inquietan y piensan si en realidad la inversión vale la pena y los distrae de la desesperante situación que viven a diario.

 

Karelis Hernández/Pasante 

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