España: Sánchez llega a su cita con el Rey sin apoyos a izquierda ni a derecha

España: Sánchez llega a su cita con el Rey sin apoyos a izquierda ni a derecha

Pedro Sánchez llega a su cita con el Rey sin apoyos a izquierda ni a derecha. Ya advertían en la Moncloa, tras la investidura fallida de julio, que “a algunos les van a temblar las piernas en septiembre”, cuando ya parezca inevitable, como ahora parece, que se repetirán las elecciones el 10 de noviembre.

La premonición monclovita no incluía a Pedro Sánchez, sino que aludía a los dos líderes políticos que los socialistas aseguran que saldrán trasquilados de una nueva cita con las urnas: Pablo Iglesias y Albert Rivera.

El líder del PSOE cierra esta tarde la ronda de consultas que ayer abrió el Rey para determinar si tiene los apoyos suficientes para encargarle formar gobierno y que se convoque un pleno de investidura antes del 23 de septiembre o no hay más opción que la repetición electoral. Sánchez llega a la cita en la Zarzuela sin tener amarrados los respaldos necesarios, ni por la izquierda ni por la derecha.

Pero el vértigo del último minuto, o la estrategia de atribuir a Sánchez la exclusiva responsabilidad de volver a las urnas, provocó que, como hizo el líder de Unidas Podemos la semana pasada, el presidente de Ciudadanos optara ayer por mover ficha. La propuesta de Rivera de pactar con Pablo Casado una “solución de Estado” que desbloqueara la investidura de Sánchez con su abstención y la del PP si asumía tres compromisos sobre Catalunya, Navarra y la política fiscal, agitó un panorama político ya de por sí muy convulso.

La oferta del líder de la formación liberal, inesperada para muchos de sus colaboradores más cercanos al abandonar el “no es no” y que estuvo madurando el fin de semana, fue recibida con notable escepticismo en el PSOE, cuando no rechazada de inmediato con cajas destempladas por algunos dirigentes socialistas, que criticaron “el nerviosismo y la desesperación” de Rivera ante sus malas perspectivas demoscópicas y para intentar recuperar el protagonismo perdido.

Con todo la oferta de Rivera agita el tablero y sitúa más presión sobre el presidente en funciones y el líder del PP, Pablo Casado. Pero Sánchez prefirió medir su respuesta y animar a Rivera y Casado a facilitar su investidura con una “abstención técnica” y formar un gobierno progresista que no dependa de las fuerzas independentistas. “No hay ningún obstáculo real para que el PP y Cs se abstengan”, resaltó.

La Vanguardia

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