El olvidado TEATRO MARACAIBO: la era del cine que costaba a locha ahora es un estacionamiento

El olvidado TEATRO MARACAIBO: la era del cine que costaba a locha, ahora es un estacionamiento

 

Foto cortesía de un entrevistado en este trabajo a NAD.

Guillermo Fantástico González y ¿Cuánto vale el Show? presentes ahí. Grandes éxitos de taquillas de ayer, en una pantalla que se iluminaba con una luz potente y daba inicio a la magia del cine

Sin huella y sin pista, así ha quedado el Teatro Maracaibo. Los años de gloria fueron sustituidos por un estacionamiento. Y cada vez son menos quienes recuerdan la infraestructura de este teatro en la tierra del sol amado.

No existe mayor registro de esta joya de la historia zuliana y conseguir una foto de aquella época a través del Internet o un libro se ha convertido en algo complicado. Es como si la tierra se lo hubiese tragado…

Hoy, lo que queda del Teatro Maracaibo es el parqueadero del Centro Venezolano Americano del Zulia (CEVAZ), en el sector San Bartolo, específicamente en el callejón Valencia, como antiguamente se llamaba el teatro. Los jóvenes que por ahí transitan a diario solo lo ven como un lugar antiguo sin importancia. Solo los que vivieron en los 80’s guardan en su memoria los recuerdos del lugar donde rieron y pasaron horas y horas de entretenimiento.

Noticia al Día conversó con un grupo de abuelos, quienes aprovechaban la tarde reunidos en una de las equinas cerca del teatro y recordaron momentos que se convirtieron inolvidables. La señora Ligia visitaba el lugar con sus tíos y primos cuando joven y recuerda con especial agrado las películas mexicanas, por la letras y música del popular cantante mexicano, Pedro Infante.

En ese lugar nuestros padres y abuelos vieron grandes éxitos de taquillas de ayer, a través de una pequeña pantalla que se iluminaba con una luz potente y daba inicio a la magia del cine: «la película».

Maracaibo fue la primera ciudad de Venezuela en donde se produjo y proyectó el cine nacional en 1897. Para el año 1952, los zulianos contaban con 45 salas de proyección cinematográfica, de las cuales la Empresa Baralt además del Paramount era dueña de los cines Paraíso, Alcázar, Boconó, Andes, y administraba las salas Victoria, Estrella, Variedades, Valencia y Colón.

Comedia y de farándula

Alexis Ramón Blanco, reconocido periodista y cultor popular zuliano, contó a Noticia al Día que está edificación era una idea de teatro comercial. “Aquí siempre ha gustado ese teatro digestivo, de comedias, nada de gran arte, sino mero producto para reír con vulgaridades y chistes de doble sentido, sexistas por demás”. Resaltó que este tipo de iniciativa generaría empleos directos al profesional teatral.

Aquel espacio albergaba aproximadamente 140 personas, cuando lo inauguraron transmitieron gratuitamente y para niños la cinta animada de Betty Boo y ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, también se proyectaron películas mexicanas y de Argentina, para una audiencia mayor, recordó Diego Arria, cronista y conocedor del arte.

La sala contaba con numerosas butacas, eran sillas de metal puestas en formas de escaleras, para no estorbar a quien ocupaba un puesto más arriba. Este cine teatro no era cerrado totalmente. Tenía medio techo, la parte de atrás estaba semi descubierta, recordó Arria. “Cuando lo inauguraron inicialmente tenía una pantalla panorámica pequeña (…) con el tiempo se colocó una pantalla más grande y en ella se trasmitía el cinemascope”, añadió.

Esta particularidad permitía a los curiosos ver las cintas cinematográficas desde la calle, la única dificultad era que le película la veías a medio plano y si se trasmitía una traducida desde lejos no se podía leer.

“Con cobres o sin cobres entrabamos al teatro”

Arria relata que en los alrededores del teatro vivía una señora que le dejaba entrar a él y a un grupo de amigos al patio de su casa para que se encaramaran en un árbol, y así poder ver la película que se transmitía en el momento. “Nos cobraba una locha o medio real por dejarnos ver una película desde arriba (…) aunque no la veíamos toda porque se veía todo por la mitad (…) era difícil cuando la cinta se pasaba en inglés no podíamos leer las letras y nos tocaba como el cine mudo”, comentó.

Quienes recuerdan el extinto teatro no olvidan que el portero del lugar era un señor de tez morena, llamado Silverio se hizo popular atendía amablemente a los que llegaban a lugar. En esa época la “camaradería” no faltaba. “El que venía sin cobres pasaba, porque la mayoría de los porteros vivían por aquí, la única condición era que empezara la función para poder entrar (…) con cobres o sin cobres entrabamos al teatro”, recordó Juan Cava.

Antes de entrar a la sala la primera parada para el grupo de amigos o la pareja era en el popular puesto de comida llamado -El Pernilazo-, eran las arepitas que alimentaban la entrada o la salida del teatro Maracaibo. “Vine de novios a ver muchas películas fueron tantas que ya ni recuerdo, dijo Cesar Silva, quien entre risas resaltó que muchas veces iba al teatro por enamorao, venía con la novia para abrazarla y besarla en lo oscuro de una butaca”, dijo.

Talento zuliano

La periodista Mariela Quintero recuerda que el reconocido presentador Guillermo «Fantástico» González utilizó mucho las instalaciones del teatro para montar las audiciones de ¿Cuánto vale el show?, era un programa de concursos venezolano que buscaba nuevos talentos. Fue emitido en distintas versiones por Radio Caracas Televisión, Venezolana de Televisión, Televen y por último en Venevisión.

Se caracterizaba por la diversidad de los participantes, desde bailarines a mimos, malabaristas, humoristas, entre otros, lo que son calificados por un jurado, en el que confluyen distintos estilos: el crítico, el espontáneo y la modelo, quienes premian con dinero el cometido de los concursantes, cifra que ha ido variando con el tiempo.

Destacaron como jurados el tenor Carlos Almenar Otero, Denis Hernández «La Malandra Elizabeth» y la actriz Rosario Prieto. El director musical del programa era Omar Martínez Bon. También estuvo como jurado la presentadora de televisión Carmen Victoria Pérez cuando se transmitió por Venevisión (en sustitución de Rosario Prieto).

Sepultadas las salas tradicionales

Con la llegada de los mall’s y las salas múltiples que ofrecían muchas más opciones de entretenimiento, además de mayor seguridad y la posibilidad de hacer compras o pasear por las tiendas antes o después de la función, el cine llegó a una nueva era, terminando de sepultar las salas tradicionales.

“Cuando se empezaron a concentrar todos los objetos de consumo en mismo lugar se fueron desapareciendo las salas tradicionales (…) Ahora hoy se ve con mucha tristeza que el teatro y cine Maracaibo está en el estacionamiento de una escuela de inglés”, mencionó Quintero.

De aquellas salas de cine de Maracaibo, donde se vivió estrenos como Tarzán, Tiburón, ET, Los cazafantasmas, la Guerra de las Galaxias y tantos otros éxitos taquilleros de los años 70 y 80, solo quedan ruinas y recuerdos, convertidos ahora en un taller mecánico o un templo evangélico.

 

Francys Medrano / Noticia al Día 

Foto: David Moreno 

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