Suicidio en la Vereda del Lago, el misterio de un escenario trágico

Suicidio en la Vereda del Lago, el misterio de un escenario natural y trágico

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En las últimas semanas en la Vereda del Lago se han consumado dos suicidios, cifra suficiente para encender las alarmas y hacerse muchas preguntas.

El trazo extendido a orillas del Lago de Maracaibo, que es caminado a diario por grandes y pequeños, y del cual deriva su nombre: Vereda del Lago, es el lugar de esparcimiento más grande del occidente venezolano. Para muchos es el lugar perfecto donde descubrir el nacimiento de una aurora, pero también el del ocaso y la muerte, pues decenas de trágicas historias entre suicidas y asesinatos se suman a la vida de este parque.

 

Saga de suicidios

El 21 de marzo de 2016 un hombre de 55 años se suicidó la noche de esa fecha al lanzarse a las orillas del lago en la Vereda del Lago. Para aquel entonces la Fundación Servicio de Atención del Zulia Funsaz 171 recibió una llamada solicitando el apoyo del servicio de ambulancia para el hombre, que se lanzó desde uno de los espacios que no contiene barandas ni seguridad, después de conocer que sufría una enfermedad

A pesar de la respuesta prestada al ciudadano por la ambulancia y de las labores de reanimación del personal paramédico el hombre ingresó sin signos vitales a la emergencia del Hospital Coromoto.

El 21 de mayo de 2017m otro hombre, identificado como Roberto Segundo Villasmil Gutiérrez, de 69 años, se quitó la vida de un disparo de revolver en la cabeza, hoy a la 1:00 de la tarde.

En aquel entonces, el general de Brigada, Rubén Ramírez Cáceres, director de Polimaracaibo informó que Villasmil que minutos antes de arrebatarse la vida, intento lanzarse al lago porque según él no quería seguir viviendo, pero los oficiales del referido organismo al ver su actitud extraña, lo abordaron y le preguntaron que le pasaba. El sexagenario respondió: “no quiero seguir viviendo, soy empresario y estoy arruinado”.

Ramírez precisó que inmediatamente los uniformados al ver que la situación era grave, debido a su estado depresivo, lo persuadieron para tranquilizarlo. Le pidieron el número telefónico de un familiar y el hombre les dio el de una hija.

Destacó que una vez realizado el contacto telefónico, la hija de Villasmil hizo acto de presencia y en la Vereda y los efectivos le contaron lo sucedido, haciéndole entrega de su papá. Al salir del parque, el adulto mayor le dice a su hija que se detenga ya que necesita orinar y no fue sino a escasos segundos cuando se oyó la detonación del arma de fuego.

El cadáver de la víctima quedó tendido bocabajo en unas de las jardineras del parque, debajo de un árbol, y el arma suicida con él.

Un año más tarde el 28 de junio de 2019, a tempranas horas, mientras unos iniciaban su rutina, para otro fatídicamente ya había acabado, pues fue hallado el cadáver de un hombre colgando de un mecate debajo del puente ubicado en la Vereda del Lago de Maracaibo, que conecta a esta con los terrenos secos, olvidados e inertes del Paseo del Lago II.

Se trataba de un hombre de entre 65 y 68 años de edad, de piel blanca, escasa barba y vestía un pantalón jeans azul y una franela blanca. La desconcertante imagen del hombre que pendía del puente con los pies a mucha distancia del suelo fue descendido por funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) y a la morgue forense de la ciudad.

Pero la muerte pareciera que siguió andando por las camineras del parque y junto a ella otra fatídica noticia encabezó los titulares de la mañana del 10 de agosto, cuando unos visitantes encontraron esa mañana colgado el cadáver de un hombre en uno de los árboles de La Vereda del Lago.

“El suicidio es un tema que se esconde y se silencia”

El suicidio existe desde el principio de la civilización humana y nos damos muerte por lo mismo que hace miles de años. Se trata de una radical determinación que conduce a cuestionar la propia existencia. Es un fenómeno humano complejo y de etiología multifactorial ninguna causa o situación estresante por sí sola es suficiente para explicar la conducta suicida.

“El suicidio es un tema que sigue estigmatizado, no se habla de él y se relaciona con la locura. Sigue siendo un tema que se esconde y se silencia”, afirma para el portal de información del Colegio Oficial de Psicología de Navarra, Adriana Goñi, psicóloga especialista en Psicología Clínica.

Son necesarios varios factores que actúen acumulativamente. Podemos señalar: poner fin al dolor ya sea físico o mental, acabar con el aislamiento, confirmar un diagnóstico clínico, la incapacidad de asumir una pérdida, sentirse excluido o maltratado, la venganza e incluso no saber la razón.

“Debemos estar atentos cuando la persona habla de sentimientos de ser una carga, de sentirse atrapado, de experimentar dolor, de no encontrar razones para seguir viviendo. Cambios en el estado de ánimo: depresión, pérdida de interés, rabia, ira, irritabilidad, ansiedad con agitación. Cuando existen señales como abuso de alcohol u otros tóxicos, búsqueda de métodos para suicidarse, conductas de riesgo temerarias, abandono de actividades que se hacían normalmente, aislamiento de la familia y amigos, despedirse de la gente o regalar objetos que son apreciados por el sujeto”, agregó Goñí, tal como lo reseña el portal “Colpsinavarra.org”.

El Aokigahara de Maracaibo

Adentrarse en las entrañas de Aokigahara, un bosque japonés, es introducirse en un universo de silencio, en un mar de árboles profundo y oscuro, en el que perderse suele convertirse en algo habitual conocido popularmente como el bosque de los suicidios. En el 2018 estalló una polémica sobre él, cuando Logan Paul, un controvertido youtuber californiano publicó en su canal un vídeo con imágenes del cuerpo de una persona colgando de una soga en un recorrido que realizó junto a un grupo de amigos.

Con un sobrenombre que revela la existencia de episodios truculentos, la belleza de Aokigahara se ha visto relegada a un segundo plano. Y es que quienes se adentran entre su espesa vegetación reconocen sentirse abrumados por un mar de emociones. Algunos creen que los orígenes de esta siniestra “fama” se remontan al siglo XIX, cuando siguiendo la tradición ubasute, las familias japonesas incapaces de mantener a parientes ancianos o enfermos los abandonaban en el bosque para que murieran allí. Años después, el cine -con cintas como El bosque de los sueños (‘The Sea of Trees’) o El bosque (‘The Forest’)- y diversos libros no han hecho más que hacer aumentar la popularidad de este singular rincón.

El suicidio en cifras

La OMS informa que alrededor de 800 mil personas se suicidan cada año, una muerte cada 40 segundos. Sin embargo, a pesar de que para muchos países constituye un problema de salud pública, no se disponen de registros fiables. Se trata de un problema de elevada complejidad y gran alcance para los que, por el momento, no se han encontrado respuestas suficientes. Se estima que va a representar el 2,4% de la carga total de problemas de salud.

 

Luis Fernando Herrera

Noticia al Día

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