Nos han engañado a todos: los Community Managers no existen

Nos han engañado a todos: los Community Managers no existen

Foto: Agencias

Nos han engañado a todos: los Community Managers no existen. Posiblemente sean como una estrella del cine, un vídeo tendencia o los fantasmas: algo que todo el mundo dice haber visto, pero que en realidad no hay pruebas de que haya pasado.

En agencias  de trabajo buscan un Community Manager. Los requisitos no son nada desproporcionado: Un mínimo de dos años de experiencia, gestión y contacto con influencers, uso de las herramientas lógicas para el trabajo. Incluso, el requisito lingüístico está marcado como deseable y no mandatory.

Algunos creen que es sencillo encontrar una buena selección de perfiles: al fin y al cabo, el CM es uno de los primeros perfiles digitales que llegaron a España, por lo que la formación y experiencia no deberían ser un hándicap. La decepción, claro, ha sido bestial: quitando los CV’s que han llegado y que no cumplen el mínimo de experiencia, pero sí cuentan con formación adecuada, dentro de la propia profesión, se ha instaurado un todo vale desolador.

Ejecutivos de cuentas, influencers, diseñadores gráficos, operadores de cámara o periodistas sin formación ni experiencia en lo solicitado se han postulado para un puesto para el que no están cualificados. En un caso puntual, podría asociarlo al desconocimiento, al arrojo o la desesperación de encontrar un puesto de trabajo de lo que sea, pero el porcentaje de este tipo de CV’s ha sido muy alto. Y me da la sensación que ni desde el propio sector saben qué hace un Community Manager.

¿Sabes realmente qué es ser Community Manager?

Cuando el puesto de gestor de comunidades online se empezó a popularizar en España, coincidió, además, con un momento de crisis y precariedad laboral. Esto hizo que surgiera una buena selección de cursos formativos – sin reglar, muchas veces no contrastados, y también oportunistas- que prometían formarte como CM en 20 o 40 horas. De ahí, claro, que cualquiera pudiera autodenominarse Community Manager tras realizar un curso de 30 horas de Groupon.

Y no, esto no es una defensa de la pureza de la raza, o de la profesión, aunque sí se debería exigir una regularización de la misma, más allá de AERCO (Asociación Española de Responsables de Comunidades Online). No pretendo comparar al Community Manager con un arquitecto o un ingeniero, a los que, por cierto, sí necesitan de una titulación para ejercer: parafraseando a Nöel Lang, Director Creativo de la agencia en la que trabajo, el flow creativo es algo que tienes o no tienes. La creatividad se puede trabajar, se puede mejorar, pero es un intangible que no va a medir una formación reglada (al menos, con criterios objetivos)

No obstante, entre decir que eres Community Manager porque eres ejecutivo de cuentas u operador de cámara, y asumes que éste es un trabajo que puedes hacer fácilmente, y realmente poder hacerlo, media un abismo.

Porque lo tengo que decir: ser Community Manager no es una profesión sexy. No te pasas el día en Starbucks con el iPhone y el Mac, dando contestaciones divertidas por Twitter. Es un trabajo que exige rigor, estar constantemente al día de las novedades de las redes sociales que usa tu marca, de las tendencias sociales, de nuevos formatos e ideas.

Necesitas saber de estrategia (aunque no seas tú el que la cree), de conocer muy bien la voz de la marca para trasladarla a las redes sociales. Necesitas saber las herramientas para hacerlo, los momentos del día en los que tu comunidad está activa, y cómo resolver una crisis de comunicación online. Y necesitas escribir como Dios, y saber monitorizar resultados.

No, no es un trabajo en el que cuente llevar barba, camisa de cuadros y Vans. Puedes vestirte como te dé la gana: como si eres el Walter White antes de montarte un imperio de metanfetaminas: cumple lo anterior y eres Community Manager.

San Arias

No olvides compartir en >>