"Maracaibo marginada y sin un real" (Nirso Varela)

«Maracaibo marginada y sin un real» (Nirso Varela)

Imagen de Sabor Gaitero

En este año 2019 se cumplen, 50 años de la gaita “Maracaibo Marginada” del conjunto “Los Cardenales del Éxito”, y la muerte trágica de su autor e intérprete, Ricardo Aguirre (1938-1969). Cuando el insigne gaitero compuso la letra de “Maracaibo Marginada”, apenas se habían cumplido 10 años de la instauración de la democracia puntofijista en Venezuela. ¿Por qué entonces, la letra es tan desgarradora? ¿Cuáles fueron las expectativas que no se cumplieron en esa década? ¿En qué se basó el autor para afirmar que a Maracaibo le habían pasado todas las desgracias del mundo y en consecuencia, “ ¿…qué más te puede pasar, que ya no te haya pasado?”.
La respuesta a esa interrogante hay que buscarla en la Historia de Maracaibo y del Zulia. Ricardo Aguirre fue un hombre de su tiempo. Su clamor público, su sentir, fue contra el centralismo caraqueño que comenzó en las mismas deliberaciones del Congreso Constituyente de Venezuela en 1830, para inaugurar la república que en los años de Aguirre, cumplía 139 años de fundada.
Cuando Ricardo Aguirre forjaba los versos de la prodigiosa gaita en 1969, se cumplían 10 años desde que Venezuela había vencido las dictaduras militares de una vez por todas. Transitaba un régimen democrático con un sistema de sucesión que ya llegaba a su tercer período presidencial (Rómulo Betancourt 1959-1964, Raúl Leoni 1964-1969 y Rafael Caldera que gobernó desde 1969 y entregó a Carlos Andrés Pérez en 1974).
Pero los resultados del triunfo definitivo de la democracia en Venezuela, no se percibían en Maracaibo 10 años después. La deuda histórica con Maracaibo era demasiado grande. Aún tenía rasgos de “playa de pescadores” a que la redujo Antonio Guzmán Blanco en la década de 1870. Su universidad apenas cumplía 22 años de haber sido reabierta, luego del criminal cierre que le asestó Cipriano Castro en 1904. Los recursos de su puerto, aeropuerto, aduanas y actividades mineras, les eran despojados con las migajas que recibía por concepto de Situado Constitucional, remitiéndola a una eterna pobreza. Así lo percibió Ricardo Aguirre y así lo expresaron los gaiteros de la época. Los beneficios llegaban por cuentagotas. Cincuentas años de explotación petrolera en el Zulia solo habían servido para contaminar el lago de Maracaibo y para expandir de miseria las periferias de la ciudad: “La ciudad se tambalea, entre el caos y la ruina, la pobreza en cada esquina con los niños juguetea” (letra de “Miseria”, gaita de Andrés Vargas, con Los Rudos: 1969).
La gaita irreverente, contestataria, de protesta, aludía al contexto histórico de entonces, tenía personalidad propia. Su forma de decir y hacer sentir la realidad de Maracaibo, no tenía conexiones con el pantanoso mundo de la política, con ningún partido de izquierda o de derecha y muy lejos estaba Venezuela de vivir el fracasado socialismo del siglo XX.
De hecho, en las elecciones de 1968 el “fenómeno electoral” Luis Beltrán Prieto Figueroa, con su partido de ascendencia socialista, el Movimiento Electoral del Pueblo, MEP, solo logró dividir la militancia de Acción Democrática, AD, pero fue remitido al cuarto lugar, detrás de la coalición de partidos liderada por Miguel Ángel Burelli Rivas, respaldado nada más ni nada menos, que por líderes de la talla de Arturo Uslar Pietri, Jóvito Villalba y Wolfang Larrazábal (Fuerza Nacional Democrática, FND, Unión Republicana Democrática, URD, y Fuerza Democrática Popular, FDP, respectivamente). Venezuela inauguraba en 1969 con el partido COPEI y Rafael Caldera en el poder, el bipartidismo, como forma de sucesión presidencial para los próximos 25 años.
No obstante, la democracia ya daba muestras de progreso. Entre 1959 y 1969, se construyeron varias obras públicas imponentes en Maracaibo, que comenzaban a modificar su aspecto pueblerino. En 1962 se inauguró el Puente sobre el Lago, en 1964 entró en servicio la nueva Facultad de Humanidades y Educación de LUZ que dio origen a la prolongación de la Circunvalación No. 2. hasta la Plaza de Toros. En la misma década de 1960 se construyó el Polideportivo (estadio de béisbol, gimnasio cubierto, y estadio olímpico con cancha de futbol, pista de ciclismo y pista de atletismo con moderno tartán).
También se inauguró el nuevo aeropuerto internacional en Caujarito, se dotaron de asfaltado, aceras, servicios eléctricos, agua, gas, cloacas y telefonía, los nuevos barrios de Maracaibo en el Sur y el Oeste de la ciudad. Comenzaban a construirse soluciones habitacionales dignas para las clases sociales más pobres (San Jacinto y La Popular en San Francisco) dotadas de extraordinarios drenajes para las aguas pluviales. Se construía además la Petroquímica en la bahía del Tablazo y se adelantaban las obras de factibilidad del Centro Libertador que estaría ubicado en el sector El Saladillo.
En la Maracaibo de Ricardo Aguirre de unos 500 mil habitantes, la creciente población de inmigrantes campesinos llegados a Maracaibo desde otros distritos del Zulia y de los estados andinos, podía sortear las necesidades familiares más urgentes, con un sueldo de 10 Bs. diarios (280 Bs. mensuales) y un dólar a 4,30 Bs. que no fluctuaba. No había escasez ni inflación, nadie comía de la basura y los niños de la calle eran protegidos por el Consejo Venezolano del Niño, CVN; otros sobrevivían gracias a la caridad pública. Había sí, inhumana explotación laboral, trabajo infantil, desempleo y subempleo. No obstante, quien lograba un trabajo estable, desde una enfermera hasta un maestro de escuela, tenía posibilidades de vivir modestamente, educar a sus hijos y adquirir un vehículo a crédito con grandes facilidades de pago.
Como bien lo refirió el poeta José Chiquinquirá Rodríguez en “Así es Maracaibo” (1965), el “conductor te grita a Las Veritas, o a Nueva Vía”, aludiendo a un eficiente sistema de transporte público de autos “por puestos”. El pasaje único era de 50 cts., o un “real” en “carrito”, y 0,25 cts., o “medio”, en rutas de autobuses que cubrían toda la ciudad. Los choferes de autos por puesto laboraban desde las 5 de la madrugada sin miedo al hampa. A esa hora, la masa laboral estaba en la calle. Había además dinero circulante con un abundante cono monetario que todavía incluía las monedas de plata y donde una locha (0,12 ½ cts.) o un centavo o “cobrito” (0,5 cts.) tenían valor de compra en el comercio.
La salud pública y la salubridad, habían mejorado. La mortalidad infantil, las endemias y las epidemias, fueron vencidas con un magnifico sistema sanitario y un servicio de salud que incluía 7 hospitales de primera, gratuitos y totalmente dotados (Universitario, Chiquinquirá, Sanatorio o General del Sur, Central, Hospital del Niños, Psiquiátrico, Castillo Plaza), más los centros de salud del Seguro Social (Norte, Sur, Sabaneta), Dispensarios en los barrios y el servicio de prevención y profilaxis que prestaba el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, MSAS, desde el edificio amarillo del sector El Tránsito o El Pingüino. Existían para entonces Clínicas privadas como la D´Empaire, Coromoto, Centro Médico de Occidente, Policlínica Maracaibo, Clínica Falcón, entre otras.
Nada era suficiente. El Zulia producía los pollos, huevos, carnes, plátanos, leche, lácteos, azúcar (Central Venezuela, Bobures), leche pulverizada (Machiques) y muchos otros frutos que se consumían en el país. Sobre todo, los 3 millones de habitantes del Distrito federal (Caracas). A ello hay que agregar los ingentes ingresos de las rentas petroleras, provenientes del primer estado productor de Venezuela, por cierto, crudo ligero, no pesado ni extra pesado.
Pese a todo, Ricardo Aguirre vivió en una ciudad “inmolada y sacrificada”, “pobre, rica y sucia”, “marginada y sin un real”. El hecho es que el Zulia aportaba un inmenso caudal económico al fisco nacional y con esos ingresos, Caracas se convirtió en la capital más pujante de América Latina, mientras Maracaibo continuó siendo la ranchería que fue durante la primera mitad del siglo XX, en lo que concierne a obras públicas. Bien lo dijo en una estrofa: “Siendo rica y colosal, tu pobreza es elocuente, porque tu riqueza es fuente para el progreso local”.
En realidad, “La grey zuliana” que implora en un tono religioso, y “Maracaibo Marginada” que reclama con letra irreverente, fueron cantos contra el Centralismo, como problema histórico intrínseco de Venezuela. Ricardo Aguirre, al igual que Udón Pérez (1871-1826), no le cantaron a una época en específico, sino que se inspiraron en la verdadera historia del Zulia, la vivida y conocida por ellos.
La gaita zuliana de la década de 1960, es un referente histórico, un documento valioso, una fuente de primera mano para la investigación. Trasciende el mundo del espectáculo y el de la farándula, porque hasta ese momento, no fue elitista, ni estuvo integrada por élites de ninguna clase. Fue un ritmo eminentemente navideño, popular, sencillo, “armonioso”, de solamente furro, tambora, cuatro, charrasca, maracas, un solista y un coro, que se unían para producir cantos de alegría y de nostalgia a la vez, inspirados en la vida cotidiana, auspiciados por el espíritu de navidad en las casas, en las calles, en las plazas, el enlozado, o en las concurridas misas de gallo. No era un producto de exportación. Para bailar estaban Los Masters, Los Imperial, el Súper Combo los Tropicales, Los Blancos.
El Gran Monumental hizo estremecer la conciencia colectiva del Zulia en 1968 con su “Grey zuliana”, gaita grabada con el conjunto “El Saladillo”, cuya letra los zulianos cantamos con pasión a más de 50 años de haber sido grabada.
Ese canto a la virgen de Chiquinquirá, fue precedido por el impacto que produjo en la capital zuliana una poderosa huelga de obreros del aseo urbano de Maracaibo, que conmocionó la sociedad marabina y ameritó la intervención del gobierno central. Coincidió con el Mayo Francés que tuvo repercusiones mundiales. Ese mismo año los partidos políticos AD, COPEI y el MEP, intensificaron su campaña electoral en el Zulia, para ganar el voto de sus electores, mientras la gaita ícono del Zulia, “La Grey Zuliana”, sonaba en las navidades marabinas: “Tu pueblo te pide ahora, madre mía le ayudéis, y que fortuna le deis, con mucho amor te lo implora”. El Zulia decidió el triunfo nacional de COPEI y comenzó en la década de 1970, otro capítulo nefasto en la historia de Maracaibo. Esa es otra historia.
En el trágico año 1969, el 16 de marzo, Maracaibo se estremece de nuevo con el accidente de un avión de VIASA que cayó en la urbanización La Trinidad, dejando 155 muertos. El 20 de julio el hombre llega a la luna, hecho que causó un impacto trascendental en toda la humanidad. Vísperas de la navidad, surge “Maracaibo Marginada” de Ricardo Aguirre, otra vez con su conjunto de gaita de siempre, “Los Cardenales del Éxito”. En la madrugada del 8 de noviembre, muere Ricardo Aguirre, El Monumental de la gaita, con apenas 31 años de edad.
Los zulianos somos privilegiados espectadores de la vibrante poesía que constituyó la vida de un ser excepcional, admirable, único, imperecedero e irrepetible como Ricardo Aguirre. Dejó una huella imborrable en la historia de Maracaibo y el Zulia. Hoy como ayer, el pueblo zuliano repite las emotivas notas de “Nuestra Plegaria” interpretada por Tino Rodríguez y los “Cardenales del Éxito”: “mientras escuchen tu voz, jamás te dirán adiós”. ([email protected])

No olvides compartir en >>