Síntomas y consecuencias de la hepatitis

MARACAIBO HEPÁTICA: Causas y consecuencias de la hepatitis, una enfermedad mortal en tierra de borrachos

La tercera parte de la población mundial está infectada con algún virus de la hepatitis por eso frenar el avance de esta enfermedad contagiosa es una necesidad.

 

La hepatitis no es más que una inflamación del hígado que puede ser debida a diversas causas, aunque generalmente es un virus el responsable de la afección.

En el hígado se llevan a cabo numerosas funciones de suma importancia para el correcto funcionamiento del organismo. Toda la sangre proveniente del estómago y el intestino pasa por el hígado. Allí, los nutrientes y las toxinas, medicamentos, entre otras, son transformados en compuestos más fáciles de asimilar o excretar por el organismo.

En este órgano también tiene lugar la síntesis de la bilis, una sustancia que se almacena en la vesícula biliar, y que se libera al duodeno tras la ingesta de alimentos, para facilitar la digestión de las grasas. Estas y otras funciones del hígado pueden verse alteradas por la aparición de este proceso inflamatorio llamado hepatitis, que puede ser A, B, C, D, autoinmune y de origen tóxico.

Causas de hepatitis

Las principales causas de la presencia de la hepatitis son por infecciones por virus, bacterias o parásitos además de trastornos de tipo autoinmune y lesiones debidas a la interrupción de la irrigación sanguínea normal del hígado y traumatismos. Aunado a la presencia en el organismo de determinadas drogas, toxinas y medicamentos y presencia de trastornos de tipo hereditario como fibrosis quística o enfermedad de Wilson.

El alcohol y la hepatitis

El consumo de alcohol continuado desestabiliza la función hepática, ya que el hígado se ve sometido a un sobreesfuerzo para eliminar esta sustancia, y sus células se alteran o se destruyen, provocando inflamación, e incluso una fibrosis que puede degenerar en cirrosis.

Algunas personas presentan bastante tolerancia al alcohol, por lo que pueden estar consumiendo una cantidad de esta sustancia que resulta dañina para el organismo sin llegar a emborracharse. Esta tolerancia les proporciona una falsa sensación de seguridad y les incapacita para percibir las molestias físicas asociadas a una ingesta excesiva de alcohol, que en realidad actúan como señales de alarma que envía el organismo ante una potencial situación de peligro.

La fulminante hepatitis y sus síntomas

La hepatitis puede manifestarse de forma aguda o crónica. La forma aguda supone que la patología comenzará y desaparecerá rápidamente; si, por el contrario, se hace crónica, la enfermedad perdurará en el tiempo, pudiendo desembocar en una insuficiencia hepática e, incluso, en la aparición de cáncer.

Los síntomas de hepatitis que pueden percibirse en los primeros 5 a 7 días tras la infección, y son fácilmente confundibles con los de una gripe o cualquier otra enfermedad común, ya que se observa: Malestar general, cansancio y falta de concentración. Febrícula (décimas) o fiebre de hasta 39ºC. Además de dolor muscular y articular junto a dolor de cabeza. Fotofobia (fobia a la luz) y de síntomas digestivos, falta de apetito, náuseas, vómitos y diarreas.

Tras esa primera semana en la que se aprecian síntomas poco específicos, comenzarán a aparecer otros que empiezan a ofrecer pistas sobre el origen de la patología:

Orina de color oscura y heces decoloradas o teñidas, como consecuencia de un trastorno en la circulación hepática junto a mal aliento, sabor amargo en la boca. Además de la ictericia, apariencia amarillenta de la piel y las mucosas, fácilmente apreciable en la esclerótica del ojo. La ictericia ocurre por un aumento de bilirrubina en la sangre.

En ocasiones se produce dolor abdominal, en el lado derecho o en el izquierdo, dependiendo de si este dolor proviene del hígado o del bazo. Aparición de cirrosis, fibrosis del tejido hepático (depósito de fibras de colágeno), que tiene como consecuencia una alteración en la morfología del órgano y en la irrigación sanguínea del mismo.

La inflamación puede desaparecer por sí sola, pero si, por el contrario, perdura y se cronifica, puede originar un fallo hepático, que puede ser agudo, fulminante o crónico.

Entre dengue y hepatitis

El medico Alberth Brito, asevera que en la actualidad en la ciudad de Maracaibo hay un repunte de casos de dengue y que estos pueden llevar a casos de hepatitis ya que esta altera la producción de las enzimas al hacer toque hepático.

“En semanas se han ingresado en una sola emergencia alrededor de unos 10 casos y esas ya son cifras alarmantes, porque son casos de dengue con signos de alarma ya que el paciente puede presentar dolor abdominal, sangrado y mucosas, toque del estado general y la hepatitis está dentro de las mismas complicaciones del dengue”, aseguró Brito.

La prevención de la hepatitis

Pese a las dificultades y la falta de agua en Maracaibo lo primero que se debe hacer es mantener hábitos de higiene adecuados, evitar condiciones de hacinamiento e insalubridad, así como fomentar la potabilización del agua de consumo, y evitar beber agua en zonas donde las condiciones sanitarias sean deficientes y no exista un control adecuado.

Evitar compartir agujas, jeringas y no someterse a intervenciones estéticas (piercings, tatuajes, cirugías menores, entre otras) en centros que no estén homologados además de mantener relaciones sexuales con protección, tal como lo reseña el portal “Web Consultas HealthCare”.

 

Luis Fernando Herrera

Noticia al Día

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