¿Desde cuándo no compras unos jeans y un par de zapatos ?

¿Desde cuándo no compras unos jeans y un par de zapatos?

Foto: David Moreno

Cual desfile de París, la colección de pantalones rotos se apoderó de la ciudad.

Las calles de Maracaibo se han transformado en pasarela de moda urbana, los pantalones de corte rasgado y remendados crean tendencia entres los habitantes. Maracaiberos reutilizan jeans rotos como alternativa a los altos costos de las prendas y el bajo poder adquisitivo para comprarlas.

Vestir formalmente en Maracaibo quedó atrás. La moda de antaño, cuando se usaban camisas almidonadas, pantalón de vestir con plices o jeans con el inolvidable filo sacado y sus respectivos zapatos bien lustrados, permanecen plasmados en las fotografías de algunos padres y abuelos que rememoran aquellas épocas.

La moda cambia con los años, pero la usabilidad de las prendas queda de generación en generación; con algunas que otras variaciones que las transforman en piezas únicas y versátiles para el día a día.

Los Jeans son el vestuario por excelencia para cada ocasión y aunque son asociados a la rebeldía de principios de siglo, son una prenda básica que todo el mundo debe tener en su fondo de armario.

El origen de los pantalones rasgados data desde los años 50, eran utilizados por trabajadores de la construcción por ser de un material fuerte y duradero, sin embargo, debido al uso constante, estos «vaqueros»; como son llamados en varias partes del mundo, terminaban rotos, dejándolos como una pieza de uso exclusivo para obreros.

Sin embargo, cómo la moda es cíclica, en los 80 regresaron los pantalones rotos, impulsados por el estilo de los artistas de rock como símbolo de rebeldía y liberación. Pero no fue sino hasta comienzo del siglo XXI, cuando los jeans se convirtieron en parte indispensable de los guardaropas en el mundo. A partir de allí, se les incorporó materiales elásticos, que hicieron del denim o mezclilla más cómodos y ahora, son combinados y usados con cualquier tipo de atuendo.

 

En Maracaibo resulta común ver cómo un buen jean acompaña el vestuario de empresarios, profesionales, obreros y amas de casa. Como es sabido que la moda cambia pero resurge cada cierto tiempo, los agujeros en los pantalones de los habitantes de la ciudad, vuelven a ser tendencia pero no por la pasarela, sino por las condiciones de desgaste que tienen.

En este sentido, hace aproximadamente tres años, para los estrenos navideños los maracaiberos buscaban pantalones que tuvieran rasgaduras, parches o aberturas simuladas por los productores textiles, y pagaban grandes cantidades de dinero por jeans que tenían mas espacio vacío que tela en la prenda. Incluso, los que no podían costearse esa moda decidían destrozar las piezas para ir con la onda.

 

Hoy en día, los pantalones viejos y desgarrados, que antes se botaban o terminaban siendo agarra ollas en las cocinas de las abuelas, ahora son reparados, parchados y reutilizados, porque el valor de uno nuevo representa el gasto de al menos dos sueldos mínimos.

El deterioro de estás versátiles prendas, pueden ser atribuido al lavado constante,  tratamiento inadecuado en el secado, planchado y remoción de manchas, almacenaje inapropiado, muchos objetos dentro de los bolsillos, incluso usar la talla incorrecta puede provocar el debilitamiento de la pieza.

Algunas personas piensan, que también los detergentes líquidos a granel comprados en las distribuidoras de químicos, son causantes del rápido deterioro de los jeans, debido a la utilización de soda caustica como componente principal de los jabones, sin embargo, la ingeniero petroquímico; Anaís Adjuntas, nos comenta que este componente «no causa ninguna reacción brusca en cuanto a los tejidos, ya que tanto los tejidos como los detergentes, están fabricados con soda cáustica como base, por lo tanto los hace inmune el uno al otro».

Aunque también aseguró que, «a medida que pasa el tiempo puede causar un desgaste o desprendimiento en formación de los enlaces en las fibras, ya que el hidróxido de sodio es muy corrosivo, pero hay que tomar en cuenta que mayormente este se sintetiza por medio de la caustificación, para la producción de nuevas sustancias químicas».

Por otro lado, comprar unos jeans nuevos es una opción poco recurrente, porque su costo oscila entre los 80 mil y 150 mil bolívares cómo mínimo, pero si lo que se busca es un pantalón de buena calidad con apliques, encajes y adornos se pueden conseguir hasta en 600 mil bolívares. Este mismo fenómeno aplica para los zapatos, donde unas simples cotizas no bajan de 100 mil bolívares.

 

El emporio de los jeans ha quedado desolado, pocas personas pueden darse el lujo adquirir estas prendas nuevas, por ese motivo los pantalones rotos son la tendencia que por necesidad los maracaiberos han tenido que lucir en tiempos de crisis.

Fotos: David Moreno

Any Vargas/ Pasante

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