Racionamiento eléctrico en el Zulia daña los alimentos

Condenados a no comer nada: el calvario del racionamiento eléctrico pudre la poca comida que compran los zulianos

Foto: NAD

El racionamiento eléctrico sigue haciendo de las suyas en los hogares zulianos, de los cuales sus habitantes mitigan el mayor de sus esfuerzos en poder comprar los alimentos que forman parte de la dieta para alimentarse a medias, pero la realidad se hace cuesta arriba y el dinero se vuelve nada al perder sus alimentos por falta de refrigeración.

Hoy, mientras Amuay recuerda siete años de su tragedia, junto a la frase de Hugo Chávez “La función debe continuar” -que indignó a todo un país- los zulianos arribarán en unos pocos días al séptimo mes de vivir a medias, y es que desde el apagón general registrado en marzo de 2019, en la región las cosas simplemente no volvieron a ser las mismas en materia eléctrica, acarreando una serie de consecuencias que afectan directamente a los ciudadanos y a su bolsillo.

Eduardo Franco, habitante de Maracaibo denuncia que debido a la extensión de horas de racionamiento eléctrico –que se prolonga desde hace casi siete meses- poder mantener algo en la nevera es cosa del pasado, y que todo lo que se vaya a preparar tiene que ser para el mismo día, ya que las carnes rojas o blancas son las predilectas para la inmediata descomposición sin electricidad.

“Ayer gasté 50 mil bolívares en un pollo que se compró para comer entre hoy y mañana, porque las tiendas no abren los domingos, desde ayer se fue la luz a las 7 de la noche y la pusieron fue hoy a las 9 de la mañana, cuando sacan el pollo para prepararlo el mal olor de la nevera ya decía todo, se dañó. ¿Y ahora qué vamos a comer? ¿Quién me va a devolver a mi eso?”, dijo con molestia Franco.

Arroz solo

Pero la función debe continuar y lo sabe Mariela Ortega, otra habitante de Maracaibo a quien la alternativa ante la pérdida de las proteínas no es otra que un arroz acompañado de papas, eso como única salida para mitigar el hambre. “El arroz del que sea, se condimenta con lo que haya y se le echa lentejas cuando hay porque ya ni eso, y pa’ dentro, de hambre no nos vamos a morir”, dijo Ortega.

Mientras esto ocurre, bajo un silencio que destroza los hogares y que no ensordece las mesas zulianas, todos continúan bajo la misma interrogante que no es otra que cuándo darán la solución eléctrica al Zulia, mientras sienten de cerca la Navidad ante los bajones que ponen en intermitencia las bombillos de las casas.

 

Luis Fernando Herrera

Noticia al Día

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