Tormentas solares amenazan con incomunicarnos y dejarnos sin energía

Tormentas solares amenazan con incomunicarnos y dejarnos sin energía

Tormenta Solar

Tormenta Solar impactando contra la tierra, Foto Agencias.

Expertos en física solar aseguran que las tormentas solares, además de afectar gravemente la tecnología espacial y alterar el ADN humano, podrían llegar hasta perturbar las grandes redes de distribución de energía eléctrica de la tierra desconectándonos de las tecnologías de la información y la comunicación de no tomar las medidas de precaución necesarias.

Las lluvias solares o tormentas electromagnéticas como también se conocen son producto de explosiones del sol que provocan eyecciones de material solar o protones en gran cantidad y velocidad, conocido como «Eyección de Masa Coronal» que choca contra el campo magnético de la tierra, genera partículas geomagnéticas y auroras boreales intensas que son especialmente dañinas para la infraestructura tecnológica en órbita.

¿Qué puede determinar que los daños sean menores o mayores? La intensidad de la explosión ocasionada en el Planeta Solar, pues dependiendo de la magnitud, los efectos pueden variar. En el año 1983 una tormenta solar detuvo una planta hidroeléctrica dejando sin luz durante nueve horas a la región de Quebec en Canadá, mientras que en el 2003, esta vez en Suecia se suscitó un acontecimiento similar que generó un apagón de varias horas pero ¿hasta qué límites debemos de estar preparados en caso de una lluvia solar?

Los resultados más comunes de una tormenta solar van dirigidos hacia las comunicaciones, las cuales sufren perturbaciones desde los satélites espaciales a las estaciones terrestres, causando interferencias o alteraciones en sus órbitas, capaz de producir caídas en la transmisión de ondas de radio, televisión por cable, internet, gps, entre otros, afectando hasta los vuelos intercontinentales que transitan por los polos debido a que en esas latitudes los aviones no usan comunicación por satélite, sino por señales de radio de alta frecuencia, colocando en peligro la seguridad del vuelo pero ante la presencia de una tormenta de gran magnitud, los efectos se prevén podrían ser mucho mayores.

Científicos comentan que ante los hechos suscitado en Suecia y Canadá queda comprobado lo dañino que pueden llegar a ser los protones que llegan a la tierra, capaces de dañar tendidos eléctricos, centrales y cables submarinos, generando largos apagones en ciertas zonas, lo que podría pasar a un plano general de presentarse una gran tormenta solar, aseguran que es imposible determinar hasta qué punto podría afectar a la tierra una tormenta masiva pero lo que sí es seguro es que sería devastador y tardaría un largo tiempo en resolverse.

En una sociedad envuelva en la tecnología, las consecuencias de la perdida de las comunicaciones, señales telefónicas, internet, cable, perdida de sistemas y electricidad  sería una situación de vulnerabilidad para cual la tierra y sus habitantes no están preparados.

Gobiernos del mundo se han tomado la tarea de recopilar los hechos producidos por tormentas solares en el mundo y darlos a conocer, estudiarlos y por medio de los resultados o lo que se pronostica desde los inicios de este fenómeno, alertar a la sociedad a prepararse, a desarrollar tecnología capaz de afrontar una situación de tal magnitud, de pronosticar con exactitud cuándo podría suceder algo parecido y tener a la mano las herramientas para evitar daños mayores.

Hoy en día se han creado telescopios e instrumentos capaces de medir directamente la composición y energía de las partículas del viento solar para alertar a la tierra con uno o dos días de antelación pero “aún es necesario necesario seguir estudiando la física del sol para predecir las tormentas con mayor antelación” mencionan especialistas en el área. Existen además en la actualidad entes encargados de vigilar el clima espacial que poseen como primer objetivo acercarse al planeta y recopilar información de la actividad solar y mejorar la capacidad de respuesta de la tierra ante la presencia de una tormenta solar.

Jesús Dávila/Pasante

Noticia Al Día

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