Parricidio: la cara de la perversidad en el hogar

¿Qué dicen los psicólogos de las personas que matan a sus padres?

Parricidio

Parricidio producto de violencia doméstica. Foto: Agencias.

Profesionales de la Psicología criminal explican qué pasa por la mente de un parricida que lo motiva a asesinar a un ser de su propia sangre, un homicida que bien podría ser un exitoso empresario, un reconocido profesional con gran influencia social pero que a pesar de poseer todas estas características y mostrar tener una vida normal, en el ámbito psicológico puede ser marcado con una personalidad de perfil criminal.

El Parricidio hace referencia al asesinato de un padre, hijo o conyugue, teniendo conocimiento del parentesco; la palabra proviene de raíces latinas «parricidĭum» que quiere decir «pariente, padre y madre» pero ¿por qué una persona mata a seres que son parte de sus vidas?

Primeramente los expertos aclaran que no necesariamente aquel que mata a un familiar presenta una patología psiquiátrica o psicológica pues los sujetos normales si por alguna circunstancia sufren una falla en el control de los impulsos, podría llegar a matar, sin embargo para comprender mejor el funcionamiento del cerebro humano se dividieron los comportamientos en tres categorías de personalidades, los neuróticos, los psicóticos y los perversos, descartando la existencia de una persona normal.

Los neuróticos son el grupo más común de estas categorías, es donde se ubican la mayoría de las personas que sufren alegrías, angustias y preocupaciones del día a día. En la segunda categoría, se encuentran los psicóticos, describiéndolos como aquellos que escuchan voces, tienen problemas de ubicación en el espacio o se creen de otro planeta. En este grupo se ubican los esquizofrénicos considerados los más temidos por la gente, aunque especialistas aseguran que es muy raro que estas personas cometan homicidios.

En el último grupo nos encontramos con los perversos, estas son personas que a simple vista son amables, sociables pero suelen ser controladores, no tienen compasión, siendo el perfil idóneo, el más común de los grandes criminales, homicidas y asesinos seriales.

Especialistas de la psicología comentan que un parricida puede estar ubicado en cualquiera de las categorías, sin embargo, los asesinatos que se suscitan entre personas con vínculos familiares suelen ser más comunes entre los neuróticos y psicópatas perversos, explican que una persona con rasgos neuróticos que se encuentre ante una situación que lo desborde emocionalmente o incluso, en defensa de su propia vida o de un tercero, puede llegar a matar, siendo un caso muy diferente cuando una persona decide matar por algún beneficio, como por ejemplo una herencia donde el victimario elabora su plan y se organiza con el objetivo de reclamarla, en ese caso sería una  personalidad de rasgo psicópata perverso, que carece de empatía, un claro perfil criminal.

Los asesinatos entre familiares no son algo nuevo en la historia criminalística mundial porque justamente es dentro de la familia que se generan los vínculos emocionales más fuertes y por lo tanto también es el ámbito en donde se desarrollan las relaciones más conflictivas y complejas, siendo mayor el número de víctimas en casos de homicidios entre familiares, que entre desconocidos, aunque no significa que los homicidios se susciten únicamente entre personas con lazos de sangre, también están los asesinatos por robo y por violación que puede ser producto de las mismas relaciones internas de la familia.

Por medio de esto se puede determinar que no en todos los casos se nace asesino, sino, se hace al criminal. Un estudio revela que las personas criminales o antisociales son consecuencias del entorno social, son el resultado de una vida con carencias emocionales, maltrato físico o psicológico, donde la agresividad y la violencia es la forma que han aprendido para relacionarse con los demás, aunque hay casos en donde se nace con una amígdala disfuncional, distinta a la mayoría de los cerebros, encargada de hacer sentir diversas emociones y maneras de reaccionar frente a los estímulos, lo que puede llevar a la persona hasta ser capaz de matar.

Psicólogos comentan tras su experiencia en este tipo de temas es posible que alguien nazca con alguna problemática de base pero luego, a través de sus vivencias o el entorno en donde se mueva esa persona es lo que hará que eso se manifieste o no.

Concluyen manifestando que el homicidio, a pesar de nuestra resistencia a admitirlo es parte de nuestra humanidad y tiene su raíz en emociones humanas convirtiéndose en el aspecto frágil y cruel que hace a muchos de nosotros más capaces de matar de lo que imaginamos.

 

Jesús Dávila/Pasante

Noticia Al Día

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