La verdadera Independencia (por Judith Aular de Durán)

La verdadera Independencia (por Judith Aular de Durán)

El 5 de julio de cada año, conmemoramos el Día de la Independencia de Venezuela, fecha en la cual se firmó el Acta de la Independencia en 1811. Pero más que un simple aniversario, el momento es propicio para la reflexión sobre el destino y las posibilidades verídicas que tienen las generaciones contemporáneas del alcanzar la nación vigorosa, próspera, de ejemplo y virtud que soñaron nuestros libertadores.

La Independencia de Venezuela no es una utopía. Hace 208 años que Simón Bolívar junto a los grandes héroes de esta patria nos libertaron del yugo español. Pero con el paso del tiempo ese sueño de Bolívar de liberar a su tierra no se ha alcanzado por múltiples factores.

La independencia es un proyecto permanente, con avances y retrocesos que se reflejan en el bienestar de los habitantes; en la salud y seguridad de los pueblos y las ciudades; en la cultura, la educación y el civismo de niños y jóvenes. En fin, en la posibilidad de que todos tengamos acceso a una vida digna y productiva.

Un país puede considerarse libre y soberano, cuando existen las garantías y el respeto a los derechos y deberes de los ciudadanos. Es por eso que el término “independencia” supera la esfera político-militar.

Es un error considerar la Independencia como un ciclo omnipotente, de héroes lejanos en el tiempo. Por el contrario, tenemos que entenderla como el esfuerzo de cada generación por impulsar una vida más digna y soberana.

Toca a nosotros hacer frente a ese destino y abrir caminos al desarrollo y bienestar social para darle valor al presente. La hora actual es sin duda la más importante en nuestro compromiso con las generaciones del porvenir.

El desarrollo para nosotros debe ser una cuestión de armonía, de consensos y de búsqueda incesante de la justicia, lejos de la saturación política pero más cerca de la humanidad y del mérito de servir a quienes más lo necesitan.

Y es aquí donde juega un papel importante las universidades, los colegios y liceos del país, ya que es en estos recintos académicos donde se están formando a los niños, jóvenes y profesionales herederos de esta tierra que ha sufrido mucho y sigue sufriendo.

Debemos rescatar desde estos recintos el sentido de pertenencia para construir ciudadanos con valores de honestidad, ética y vocación de servicio. Solo así podemos retomar el camino de la verdadera Independencia, un camino que parece difícil de transitar pero con la justa preparación y empeño podemos recuperar lo que nos dejó el Libertador Simón Bolívar: una patria libre y soberana.

 

Noticia al Día

No olvides compartir en >>