Ingeniero zuliano integra Megaproyecto de Energía Solar en Canadá

Ingeniero zuliano integra Megaproyecto de Energía Solar en Canadá

Foto: Cortesía

El gobierno de Canadá culminó recientemente el Megaproyecto de Energía Renovable Granja Solar de Natincoke, gracias a una inversión de 100 millones de dólares. Entre los 200 trabajadores canadienses convocados desde las diferentes regiones del país se encontraba el ingeniero zuliano y ambientalista, Lenín Cardozo.

Radicado en Canadá desde hace algunos años, Cardozo contó sobre los alcances de la obra en la que participó y sobre su experiencia, al ser el único extranjero contratado para este proyecto que responde a los acuerdos internacionales para la disminución de la contaminación atmosférica por el uso de los combustibles fósiles.

“En una extensión de 105 hectáreas, se instalaron 192.431 paneles solares, en la orilla del lago Erie, al sur de la provincia de Ontario. El área ocupada para el desarrollo de este importante megaproyecto, fue donde estaba construida la principal planta de energía eléctrica de esa región, a través del consumo del carbón”, explica el ingeniero zuliano.

Gracias a la Granja Solar de Natincoke se pasó de producir energía a partir de una de las fuentes más contaminantes del ambiente, al uso de las llamadas tecnologías limpias, para una generación de 86 megavatios con la cual se pudiera brindar electricidad a unas 34 mil viviendas.

Cada megavatio instalado evita la emisión de 640 toneladas de CO2 a la atmósfera en un año, el equivalente a sembrar 106.136 árboles.
Cardozo fue uno de los responsables de supervisar la instalación de las 7.400 estructuras fijas o andamiaje previo a la instalación de los 192 mil paneles solares.

Refiere que se trató de una experiencia gratificante que ameritó gran esfuerzo físico por las demandantes jornadas de trabajo, en las que –en algún momento- se sintió en desventaja frente al resto de los trabajadores. “Casi todos eran aborígenes canadienses de 1,90 metros de alto y como de 120 kilos de peso, quienes ensamblaban hasta 10 estructuras diarias, mientras yo, a duras penas, ensamblaba 5”.

Relata que se sentía preocupado ante la posibilidad de quedar fuera de la obra por bajo rendimiento, pero aplicó el ingenio que caracteriza al venezolano y poco a poco fue acercándose a la meta.

“Fui mejorando mis habilidades y alcancé a realizar de 75 a 80 estructuras semanales. Lo que me mantuvo hasta el final del proyecto fue mi actitud, aptitud, disciplina y vocación de trabajo”, señala en tono humilde, pero dejando ver su satisfacción por la envergadura de la obra, lo que representa en la lucha contra la contaminación ambiental y por haberse superado a sí mismo en este importante reto profesional.

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Nota de prensa

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