El verdadero rostro de la Dictadura (Diego Varela Parra)

El verdadero rostro de la Dictadura (Diego Varela Parra)

Hugo Chávez frías y todo el régimen político que lo acompañó se convirtió en un punto y aparte, en un antes y un después en la historia política contemporánea venezolana y quizás en toda la Región.

Un político abiertamente de izquierda, que no solo llevó tal devoción ideológica en una consigna sino como estandarte de batalla, siempre criticando a USA de tener un gobierno abusivo, imperialista y explotador.

Con este discurso antiimperialista y nacionalista exigió que se tomara América latina enserio como Región como la Patria grande. En retrospectiva analicemos el porqué: el fin de la guerra fría con el derrumbe del socialismo de la Unión Soviética no significó cambios significativos el nivel de vida de las gentes, ni de las democracias del “mundo libre “ tampoco paso mucho en nuestros países, a excepción de Cuba que entró en periodo especial.

Al contrario este periodo termina fatídicamente en el 9/11, cuando se levantó el islamismo radical que cambio para siempre a los Estados Unidos, enfrascándolo en una guerra que muchos vieron como mal dirigida en el mejor de los casos y un intento de expansión imperialista en el peor.

La crisis financiera e inmobiliaria del 2008 en USA con repercusión mundial vieron la terminación de miles de empleos, una sacudida de la economía que fue hacia peor y como los gobiernos casi unilateralmente favorecieron a los bancos y empresas que los colocaron en esa situación, aun a costa de la misma gente, era casi imposible no mirar y escuchar a Chávez y a Venezuela como una saludable y racional voz de disensión e independencia frente a los estruendos quejumbrosos del viejo capitalismo según los partidos de izquierdas más radicales, dando sus últimos estertores, con Chávez, el dinero fruto de la bonanza petrolera y Fidel Castro como los líderes de este nuevo movimiento latinoamericano que enterró el ALCA en Mar del Plata Argentina frente a las mismísimas narices de George Bush

Hoy en día casi cuesta pensar en Venezuela como una nación democrática, o como una rica nación petrolera, hoy más bien luce como un Estado fallido, ¿Qué pasó en las últimas décadas? Qué se hizo el discurso del país potencia y el modelo de un socialismo del siglo XXI, pero con claro acento cubano? Hoy todo es descalabro, casi cuatro millones de venezolanos han abandonado su patria, hay un desastre total de sus principal industria y empresa emblemática PDVSA, los principales ministros de Chávez y Maduro están acusados internacionalmente y nacionalmente de vulgares ladrones, narcotraficantes y maleantes cuyo desenvolvimiento en la administración de los recursos es para estricto bienestar personal, han destruido buena parte del Estado democrático burgués, sus instituciones más emblemáticas fueron secuestradas, en fin es una situación sin dudas sin precedentes.

El Estado revolucionario y su partido PSUV, han construido con su aparato comunicacional una realidad difícil de reconocer, tanto es así que pensar en volver a pensar el país tal y como era hace una década es tarea harto difícil.

No solo por la diáspora de su gente, sino por la destrucción del entramado social, cultural, y de su aparato económico desmantelado casi en su totalidad. Maduro y el alto gobierno han logrado gracias a una personalidad beligerante, altanera, abusiva y en ocasiones casi infantil por las

rabietas protagonizadas, aislar al país no solo de los Estados unidos y de Europa sino de casi toda Latinoamérica y en general de todo el mundo político democrático.

Transformaron el al país, de uno que recibía inmigrantes de todo el orbe, en uno de los Estados más aislado del mundo, con una extraña diáspora donde cientos de miles de personas huyen despavoridos abandonando sueños, profesiones, sus casas, propiedades y en otros casos, huyen por no tener ni cómo alimentar a su familia, a pesar de no tener una guerra civil como ocurre en Yemen o Siria.

Ahora, exactamente, cómo podemos definir al gobierno socialista, revolucionario y chavista? Esta pregunta es difícil de responder y en parte diría que se debe al tema “Presidente Chávez” durante su gobierno 1999-2013 no fue la “típica” dictadura, en estrictu sensu, fue un gobierno autocrático, personalista en extremo, sin llegar a los abusos de los derechos humanos.

Mas sin embargo, si se veían los signos de un gobierno que abusaba de sus privilegios políticos en detrimento de la oposición y de la participación de sus oponentes a quienes ridiculizaba mediáticamente, nunca hubo respeto para las ideas “del otro”. El talante democrático de su gobierno se fue perdiendo, desde el intento del golpe de Estado del 2002.

Hoy eso empeoró drásticamente en efecto los venezolanos del régimen de Maduro, no viven el terror de violencia del Estado como Pinochet ejerció en Chile, o la cruenta dictadura de Videla en Argentina, tampoco el horror de la Alemania de Hitler, o el Gulag de la URSS y aunque se parece un tanto, digo por la oscuridad, allá en Corea del Norte como aquí las noches son muy oscuras (fallas permanentes del servicio eléctrico).

Se dijo siempre que era un régimen, porque todavía la brutalidad y las víctimas de torturas y perseguidos y presos políticos, más la censura en medios era focalizada y no preocupaban a los organismos internacionales encargados de velar por tales violaciones..

En la actualidad el “chavismo como régimen” superó en cifras estándares internacionales de represión brutal, a todo aquel que salga a protestar, estudiantes, niños adolescentes, médicos, periodistas nacionales y extranjeros también.

Al parecer la dictadura de Maduro, cruzó líneas imposibles de obviar por aferrarse al poder, que han convertido la democracia Venezolana seguramente imperfecta y con muchos errores en casi una película de terror para los que quedan viviendo en su territorio, donde si los muertos no caen y no lo hacen de manera correcta son acusados por el gobierno de terroristas o suicidas.

No podemos soslayar el inmenso poder de su aparato propagandístico, que intenta convertir la revolución chavista en una epopeya ultranacionalista, del enfrentamiento entre el mal (imperialismo norteamericano causante de todos los males y desdichas de los latinoamericanos y el bien la revolución izquierdista socialista), esta escatología espantosa, goza de buena salud en buena parte de la población.

Las reacciones morales de la gente están la mayoría de las veces atada a expectativas basadas en mitos y leyendas dramáticas de lo que es o como debería ser un gobierno que reparte migajas de una riqueza que le es fácil disponer de ella de forma legal e ilegal.

Demostrando que tanto el poder de las apariencias sigue estando en la política y posiblemente lo esté toda la vida ligada a esta, pues contrario a lo que se pueda pensar los signos de la dictadura siempre estuvieron allí y la gente vio lo que quería ver: La condición de Chávez como militar y su intento de golpe

de Estado, su desdén y actitud hostil hacia las instituciones civiles(Así como la hipocresía de culpar a sus oponentes de hacer lo mismo) su demandante necesidad de servilismo de parte del pueblo que decía entender, no fue sino unos pocos años después de muerto que, con su sucesor Nicolás Maduro Moro, el chavismo cruzó todas las líneas de lo que era democráticamente y éticamente permitido.

Que la comunidad internacional y diría yo con amargura, la propia población venezolana entendió por fin con quien estaban lidiando y a cual situación se enfrentaban. Que haya tomado casi dos décadas dice muchas cosas.

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