El desesperanzador retrato de la grave situación sanitaria que azota a Haití

El desesperanzador retrato de la grave situación sanitaria que azota a Haití y que ha aumentado este año

Hait

El desesperanzador retrato de la grave situación sanitaria que azota a Haití (Emol)

En febrero de este año, Haití volvió a estar en el foco mundial. Los cuestionamientos hacia el Presidente del país caribeño, Jovenel Moïse -acusado por la población de no poder hacer frente a la corrupción política-, volvieron a reflejar las carencias de esta nación, como los altos indices de inflación, hambruna o desempleo; en una situación poco esperanzadora al cambio. La coordinadora general de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Haití, Marie Castro, llegó hace solo cinco semanas a la isla, pero advierte que este escaso tiempo es suficiente para definir la situación en la isla como «preocupante», aludiendo, principalmente, a la escasez en los servicios de salud.

«Hay una situación generalizada desde la atención de salud primaria, secundaria, hospitalaria, entre otras. En general, el sistema público en Haití está teniendo dificultades en tener los recursos humanos, materiales médicos y en tratamientos. La gestión de la atención está directamente relacionada con la situación del país y su crisis», indica Castro a Emol. Las olas de protestas en contra del Mandatario fueron de la mano con el aumento del uso de armas de fuego, lo que se ha traducido en un mayor número de «casos rojos»; aquellos heridos de mayor gravedad que necesitan una intervención quirúrgica, y que entran en un complejo espiral para lograr ser atendidos.

Los problemas en los bancos de sangre de Haití, junto a la falta de personal para trabajar en quirófanos o de energía eléctrica, generan una realidad «preocupante», ya que según Castro «estamos recibiendo cada vez más pacientes que son heridos por armas de fuego» y, además, señala que son varios los casos de personas que llegan con impactos de bala en el tórax, u otros que acuden por distintos accidentes, que claman por atención. Según informa MSF, en el primer trimestre de 2019 trataron a 237 pacientes con heridas de bala en su centro de operaciones de Martissant, en la capital Puerto Príncipe, es decir, el doble de personas que habían recibido atención en este mismo periodo hace un año. Entre el 9 y el 25 de junio, se registraron a otras 49 personas que necesitaban ser atendidas por lesiones que atentaban con sus vidas.

«Pusimos la alarma en ese momento, porque nuestro equipo tiene dificultades en asegurarse la referencia de los casos graves que necesitan una atención a nivel hospitalario», agregó la coordinadora. La grave crisis económica, sumada al desempleo y a la pérdida del nivel adquisitivo, también imposibilitan una mejor gestión sanitaria, ya que no pueden financiar una atención privada. ¿Qué se puede hacer? «Es realmente difícil», confiesa Castro. «Nosotros (MSF) trabajamos siempre con un diálogo con el Ministerio de Salud, pero es una situación desesperada porque hay bloqueos a muchos niveles».

El panorama, sin duda, puede alertar y preocupar a los cientos de miles de haitianos que dejaron su país buscando nuevas oportunidades. Uno de los factores más importantes para entender la migración haitiana, aparte de los factores sociopolíticos, fue el terremoto que azotó a la isla en 2010, el cual dejó más de 300.000 muertos y graves daños en infraestructuras. Pasado el tiempo, y junto al aporte internacional entregado para la reconstrucción del país, Castro cree que muchas personas pensaron que el problema estaba «solucionado», por lo que decidieron volver a Haítí. Por el contrario, señala que, desde el año pasado, se encuentran en «una situación de deterioro global que no deja muchas esperanzas, realmente, a los haitianos que están volviendo al país en este momento». La coordinadora de MSF en la isla, quien ha estado trabajando en Afganistán, Colombia o Sudán, menciona que es complicado decir «si algún lugar está peor que otro», pero que «todos los actores que están en Haití, están poniendo un poco la alarma de que la situación está llegando a un punto insoportable», por lo que «el momento no es el mejor para pensar en volver a desarrollar una vida tranquila, y las oportunidades que hay, ahora mismo, son reducidas. Ese mensaje no es positivo».

Emol

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