Desde las ruinas las “súper maestras” hacen maromas por el futuro

Desde las ruinas las “súper maestras” hacen maromas por el futuro de Venezuela

Son inimaginables las cosas que hacen las maestras de Maracaibo para desarrollar su labor

Todos estuvimos alguna vez en un aula de clases y encontramos en los educadores la formación y la guía necesarias para andar en la vida. Aquí, en Maracaibo, las maestras están haciendo maromas para poder brindar su saber a los alumnos y contribuir a la formación de quienes serán los futuros profesionales de la ciudad.

Sentada en una silla improvisada, detrás de un escritorio corroído por el óxido, entre gritos y el bullicio propio de la muchachada, se encuentra una maestra de segundo grado intentando dar la lección. «Bañada en sudor» calcula las horas para terminar de atender a todos sus estudiantes mientras espera que sean las 12 y así trasladarse a una segunda escuela para su próxima jornada laboral del día.

El aula es un cuarto con paredes descoloridas y solo una ventana de 65 x 50 metros, por donde entra una bocanada de aire fresco cada cierto tiempo como complemento del abanico inamovible que cuelga del techo. Con 45 niños a su cargo, pero solo 22 asistentes, y entre ellos siete niños con condiciones especiales, la educadora corrige; bajo la luz tenue de un bombillo incandescente, las actividades que asignó esa mañana.

La maestra que posee 23 años de experiencia y tres títulos universitarios, debe dictar su clase debajo de un árbol cuando no hay luz y sobrellevar la situación de suciedad en los baños porque ya no hay agua en el plantel.

Así transcurre el día a día de educador zuliano, a pesar de enfrentar esas condiciones laborales, los maestros que quedan en la ciudad permanecen motivados a seguir educando en valores y principios al futuro de Venezuela.

En Maracaibo los profesionales de la educación deben batallar contra la distancia que hay entre sus hogares y el plantel, como es el caso de la maestra Adela Coronado, quien vive en Altos de Jalísco y se traslada todos los días hasta Integración Comunal, lugar donde está ubicado el colegio en el cual labora. Conseguir el efectivo para pagar el transporte público es otra de las dificultades que debe superar para llegar hasta su trabajo.

Además de las incidencias en los servicios del sistema eléctrico, agua y gas que padecen es sus hogares, las maestras deben acostumbrarse a las fallas en las instituciones educativas y sumado a esto, el calor característico de la ciudad.

Sin embargo, ¿cómo puede un maestro de una escuela nacional brindar una educación de calidad si no posee las condiciones necesarias para laborar?

La profesora Mildred Conde plantea que se debe tener mística de trabajo, vocación de servicio, sentido de pertenencia y nivel de compromiso como principios claves para desarrollar su labor profesional. En cuanto a los problemas que puedan suceder en su entorno laboral y en el hogar, la educadora afirma que «lo importante está en saber canalizar esos dos ambientes».

Por su parte, Conde afirma que es el amor a los niños y a Venezuela el que las motiva a tener compromiso y responsabilidad en su trabajo. Al igual que dar clases de Educación física, la maestra Yadira Mendoza explica que deben ser multifacéticas, porque las maestras además del papel de madre y profesionales deben convertirse en bedeles, jardineras, enfermeras y niñeras.

«Soy coordinadora del CNAE pero doy clases en el aula porque el docente se fue, además colabora en la parte administrativa» informa la maestra Coronado, pues le toca cumplir distintas funciones diariamente.

A lo largo de la historia los maestros son sinónimo de sabiduría y protección, pues le regalan su vida a la generación de relevo, mostrando su sentido más humano. Esto podría reflejarse en la heroica hazaña de la maestra Madeleilis Guzmán, a quien el pasado 9 de Julio recordaron cuando se cumplieron 22 años de  su partida, tras haber dado su vida por salvar a dos de sus alumnas de la Escuela Básica Valentín Valiente, durante un sismo en el pueblo de Cariaco, estado Sucre.

«Madeleilis del Valle Guzmán Castillo murió tapiada al desprenderse el techo de la escuela, pero su gesto no resultó en vano… María Angélica y Gregoriana resultaron ilesas, por cuanto la maestra las cubrió con su generoso cuerpo. En homenaje a esta valerosa mujer, nacida en Cariaco el 15 de enero de 1959, se erigió el Aula Sísmica, la cual en cada una de sus actividades la recuerda, la honra y la distingue”, refieren en la Investigación Sismológica en Venezuela – Funvisis-.

Foto: Agencias

 

Foto: Agencia

 

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Any Vargas/Pasante

Fotos: Verónica Ostos

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