DESAPARECEN ESCUELAS en Maracaibo: La crisis castiga a la educación

DESAPARECEN ESCUELAS en Maracaibo: La crisis castiga a la educación

Desolación y precariedad en las aulas de un colegio público

Desolación y precariedad en las aulas de un colegio público. Foto: Verónica Ostos

Los profesores que quedan deben ingeniárselas para poder atender a los pocos niños que aun acuden a los planteles

Las instituciones educativas en Maracaibo enfrentan la posibilidad de cerrar sus puertas por no contar con el personal y alumnos necesarios para funcionar con normalidad. Las escuelas públicas están desoladas y algunas privadas ya se extinguieron.

La maestra Adela Coronado, encargada del programa de la Corporación Nacional de Alimentos Escolares (CNAE) en la Escuela Básica Nacional Juan Crisóstomo Falcón, comenta que algunos maestros decidieron migrar dejando sus puestos de trabajo a la deriva y ahora los profesores que quedan deben ingeniárselas para poder atender a los pocos niños que aun acuden al plantel.

“Los obreros que laboraban en el colegio desaparecieron (también se fueron del país), los directivos tuvieron que volver a las aulas para solventar las situación e incluso colaborar en el aseo de los salones, las salas sanitarias y el comedor” como parte de las labores para mantener la infraestructura acta para dar clases.

 La poca cantidad de alumnos y el ausentismo docente sumado a los altos costos de la matrícula escolar hicieron que algunos colegios privados como la Unidad Educativa Vinicio Andrade Bravo y Coronel Vicente Campo Elías ubicados en la Circunvalación 2 y en el sector San Miguel, respectivamente, dejaran de funcionar terminando con más de una década de trayectoria impartiendo conocimiento. Los alumnos que quedaron se vieron obligados a  reasignarse a otros colegios para seguir con sus estudios.

Además de la carencia de profesores las escuelas cuentan con otros factores que condicionan la calidad educativa. Coronado señala que la escuela donde ella trabaja es “una de las instituciones que en todo el proceso, sin luz, sin agua, con lluvia o tormenta se está dando clases” para no dejar a sus niños desatendidos.

«No volví a mandar a mi hija al colegio porque los profesores no iban a clase», «las maestras van de mal humor porque no duermen bien y los niños tampoco», son algunos de los comentarios de los representantes que prefieren dejar a sus niños en casa porque según ellos, sus hijos están más cómodos allí que en las instituciones educativas. Como es el caso de Reina Meléndez una ex representante que decidió retirar a su hija de un plantel educativo maracaibero y ahora se encuentra en Ecuador donde logró inscribirla de nuevo. «Solo iba a perder el tiempo porque sus profesores nunca llegaban», señaló.

“Estamos ingeniándonosla para cumplir con la planificación y la matrícula de alumnos ha bajado hasta un 50 %”, explica la maestra Yadira Mendoza, quien se siente preocupada porque hay 45 alumnos inscritos en su sección, de los cuales solo asisten entre 20 y 22 estudiantes.  “Cómo nosotros vamos a hacer una cantidad de notas en las cuales los niños no han asistido” afirmó.

También resaltó que es dificultoso trabajar con la situación país actual, porque los maestros y los niños tienen que batallar contra las condiciones deplorables del sistema eléctrico, la falta de agua, el calor dentro de las instalaciones y las dificultades para trasladarse hasta el plantel, las cuales los ha obligado a reducir la jornada laboral y esto recae en la calidad educativa que se le otorgar al niño.

La profesora de Educación Física Mildre Conde tiene 23 años ejerciendo su profesión y divide su día trabajando en dos colegios diferentes. La maestra explica que en los colegios privados al igual que en los públicos también se observa ausentismo de estudiantes pero en menor cantidad. Sin embargo,  el retiro de profesores y estudiantes se maneja ordenadamente.

Por otro lado, la educadora expone que el ausentismo docente ha permitido que los representantes entren a las aulas de clase para ayudarlos con los niños, sin embargo, esta práctica no es totalmente recomendada si  los suplentes no cuentan con las capacidades pedagógicas necesarias para cumplir con el rol de maestro.

Conde expresó que algunos padres se han ofrecido a ayudar con las suplencias pero al no tener las competencias adecuadas se desesperan y pueden llegar al punto de dejar el trabajo botado. Así mismo, la maestra explicó que resulta poco provechoso hacer las suplencia a un profesor porque para poder cobrarla se deben pasar por un proceso muy largo y los suplentes se desaniman, dejando con la carga completa a las educadoras existentes, quienes se deben dividir el trabajo y atender a todos los niños.

También, la educadora afirmó que algunos planteles les permiten un día quincenal para gestionar  sus asuntos personales y en otros casos las instituciones les facilitan como un sistema de préstamo el dinero en efectivo que entra al colegio para solventar el problema del transporte, sin embargo, señaló que en los recintos educativos tanto privados como públicos se está adoptando una modalidad impuesta por el Ministerio de Educación, donde las inasistencias de los educadores por problemas con algún servicio en su hogar o falta de efectivo para pagar los pasajes, se puntarán como inasistencia con causa justificada pero serán descontadas en el día de trabajo.

 

 

Any Vargas/Pasante

Fotos: Veronica Ostos

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