Abren osarios en el Vaticano para resolver desaparición de adolescente hace 36 años

Abren osarios en el Vaticano para resolver desaparición de adolescente hace 36 años

Un nuevo capítulo del enigmático caso de Emanuela Orlandi, la hija de un funcionario del Vaticano que desapareció misteriosamente en 1983, se abrió este sábado con la inspección de dos osarios descubiertos en un sótano del Cementerio Teutónico de la Santa Sede.

Se extrajeron osamentas por la mañana cuyo análisis morfológico, que se inició en el mismo lugar, «seguirá el sábado 27 de julio», señaló en un comunicado la Santa Sede.

«No esperábamos tantos huesos. Se han encontrado miles de huesos, así que imaginamos que corresponden a docenas de personas», dijo Giorgio Portera, un genetista designado por la familia Orlandi, al abandonar el cementerio alemán del Vaticano.

Señaló que los huesos eran de diferentes tamaños y pertenecían tanto a adultos como a niños.

«Son experiencias muy fuertes porque podrían ser los huesos de mi hermana. Pero no queremos pensar en ello hasta que tengamos los resultados», dijo Federica Orlandi, hermana de la víctima.

Los análisis corrieron a cargo del profesor Giovanni Arcudi (especialista en medicina legal designado por el Vaticano), en presencia de un experto nombrado por la familia Orlandi, según los protocolos reconocidos a nivel internacional», indicó la Santa Sede.

Este descubrimiento se añade al intento del papa Francisco de ayudar a la familia de Emanuela, una adolescente que desapareció del centro de Roma hace 36 años.

Por ello familiares y representantes de la familia Orlandi fueron invitados a presenciar la inspección de los osarios descubiertos tras la exhumación hace una semana de unos restos solicitada por la familia, convencida de que la chica se encontraba allí.

«Queremos saber la verdad aún si es como arrojar sal a una herida abierta. No nos vamos a rendir», declaró Pietro Orlandi, hermano de la desaparecida, quien batalla desde hace décadas.

– Muchas hipótesis, ninguna prueba –

Una serie de señalamientos anónimos llevaron a que el Vaticano autorizara la apertura de dos tumbas del cementerio alemán con la esperanza de hallar algún rastro de la hija del funcionario del Vaticano.

Pero estaban vacías: ni rastro de Emanuela Orlandi, pero tampoco de la princesa Sophie von Hohenlohe (fallecida en 1836) ni de Charlotte-Frederique de Mecklenburg (fallecida en 1840), que deberían estar enterradas allí.

Los expertos del Vaticano estiman que los restos de las dos princesas fueron trasladados durante las obras de remodelación realizadas en ese edificio entre los años 1970 y 1980.

AFP

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