Venezuela, el país petrolero que se queda a pie por crisis de combustible

Venezuela, el país petrolero que se queda a pie por crisis de combustible

Foto: Jairo García

Los «carritos por puestos», odiados en el pasado por romper faldas, perfumar de gasolina y botar fuego por los ductos, se extinguieron. Una nueva tendencia retrógrada emergió en el transporte público: las chirrincheras que, junto a los pocos buses que quedan, padecen por gasolina, mientras las calles se llenan de caminantes

Las tradiciones, poco a poco, han sido devoradas por esta terrible crisis que actualmente atraviesa el país. Maracaibo, San Francisco, Cabimas, Machiques y otros municipios que, a lo largo de las últimas décadas, han venido experimentando un proceso de transformación, desde lo rural a lo urbano, contaban hasta no hace mucho con una peculiar flota de transporte público.

Se trata de “carritos por puestos”. Estos “cacharritos” destartalados que nos dieron muchos dolores de cabeza en el pasado,  sin embargo, siempre fueron fieles con los usuarios que no contábamos con vehículo propio para trasladarnos a nuestros lugares de trabajo y estudio.

Rutas como Bella Vista, 18 de Octubre, Veritas, Belloso, Pomona, Sabaneta, entre otros se extinguieron y hoy en día en las calles se observa uno que otro carrito que ha logrado sobrevivir de esta catástrofe económica y social.

Otras formas de transporte poco dignas, en un país con las reservas de petróleo más importantes del mundo, han emergido ante la necesidad que tiene la gente de movilizarse. Son las chirrincheras, camiones 350, 750 y las perreras la nueva flota unidades colectivas que hacen vida en las principales ciudades del estado Zulia, una región que le ha dado tanto a Venezuela y no merece vivir en las condiciones actuales.

Muchos choferes han arrumado sus unidades en los garajes de sus humildes viviendas, porque no cuentan con los recursos económicos para el cambio de aceite, cauchos, batería y demás autopartes. Pues la lista de precios en el mercado de auto-repuestos, solo de verla “para los pelos”.

Actualmente, aunado a lo anterior, el problema con el transporte público se agiganta por la crisis de combustible. Flotas de buses, camiones, chirrincheras, perreras y los pocos carritos que quedan vivos, hacen kilométricas colas en los alrededores de las estaciones de servicio para poder abastecerse de combustible. Mientras los conductores pasan 24 y más horas en las colas de gasolina, a los usuarios los usuarios les toca irse con Fernando…

Las calles marabinas están desoladas por las unidades del transporte público. ¿Dónde están los buses? La respuesta está clara en los pasajeros, quienes abarrotan las principales avenidas a espera de la Misericordia Divina para embarcarse en lo que sea y poder llegar a sus destinos. Los chóferes están en las estaciones de servicio  haciendo la cola para surtirse de gasolina.

La crisis para abastecerse de combustible se siente cada vez más fuerte entre los pasajeros, quienes ya no ven los carritos por puestos y autobuses en las vías, sino en las colas para abastecerse.

Y es las filas en las gasolineras parecen interminables, una clara explicación de la poca circulación de las unidades en las vías.

 

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