Venerable y Barítono: Música Para La Vida (Por: Mtro. Oscar Valencia, Educador y Músico)

Venerable y Barítono: Música Para La Vida (Por: Mtro. Oscar Valencia, Educador y Músico)


Aquella noche de mayo 2005 fue larga y aciaga esperando el diagnóstico de mi hermano menor pues se había quedado con el cuerpo paralizado y con pronóstico reservado. Presuroso al amanecer, me dirigí al hospital donde se encontraba y sorpresa la mía, una enfermera me dijo:…” vaya y busque a su hermano pues se fue del hospital y aun no se le ha dado de alta y debe presentarse a una junta médica”.
Al fin al encontrarlo me contó aquella hermosa historia:…”un señor bien vestido y de bigotes entró a la habitación como a las 4 a.m., se me acercó y colocó su mano sobre mi frente diciéndome con voz suave y paternal: Hijo Mío no temas, Dios te ha sanado”. Siguió su relato…”me miró fijamente y luego me dio la espalda y se retiró muy despacio al tiempo que mi vecino de habitación me preguntaba si ese señor enfluzado era familiar mío y cómo fue que lo dejaron entrar a esa hora”. Así las cosas este maravilloso acontecimiento nos dejó sin palabras incluso sin explicación médica a mi tío, neurocirujano y profesor universitario zuliano quien constató al hacerle los exámenes de rigor, que mi hermano había sanado.
En tal sentido tan impresionante vivencia ha sembrado en quien aquí escribe, una fe inquebrantable en el Dr. José Gregorio Hernández que a la postre no solamente fue un brillante médico y científico sino que, comprobadamente por el testimonio de cercanos y compañeros tocaba muy bien el piano, el violín, la flauta y tenía una voz de Barítono muy afinada capaz de despertar sentimientos y admiración en quienes tuvieron la fortuna de escuchar los canticos religiosos de este maravilloso ser humano cargado de dulzura , sabiduría y humildad.
Nuestro “Venerable” fue amante de las artes superiores (apreciadas por la visión y la audición) tal y como se constata en varias fuentes biográficas, como la del Dr. J.M. Núñez Ponce, el Dr. Juan de Dios Villegas y el Dr. Santos Dominici, quienes afirmaron que el Dr. Hernández tomó clases de canto con el afamado Maestro Antón y gustaba tocar y cantar piezas de Pedro Elías Gutiérrez y Teresa Carreño.
El Dr. José Gregorio Hernández adquirió para 1911 un Piano “Merker” que aún debe existir pues fue obsequiado para la época a la familia Hernández Briceño. De modo que cultivó a lo largo de su increíble vida, la pasión por el arte a través de la música y el canto. Bien lo dijo años después San Juan Pablo II en su carta del 4 de Abril de 1999:…” Vosotros Artistas sois geniales constructores de la belleza con el poder de los sonidos y las palabras que brotan de vuestra inspiración. En la creación Artística, el hombre se revela más que nunca como imagen de Dios”.
El Divino Creador y el destino permitan que en uno de nuestros sueños, podamos acariciar en dulce armonía las teclas de aquel piano “Merker” y acompañar en un imponente tema celestial la voz de Barítono del Médico, Científico, Filántropo y Santo José Gregorio Hernández. Hasta el próximo jueves.

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