Divorcio, también es doloroso y sentido por los hombres

Divorcio, también es doloroso y sentido por los hombres

Muchos hombres pasan por una situación difícil en sus relaciones matrimoniales y la única salida es el divorcio, pero contrario a lo que se piensa, éste también es doloroso y sentido por los hombres ¿qué es lo que pasa por la psique de los hombres después de esto? ¿cómo podemos superar este bache emocional? ¿a quién acudir después del divorcio? Las respuestas a estas preguntas las responde la psicoanalista Claudia Rodriguez Acosta en el siguiente texto.

LA PALABRA CON D

Al hablar de divorcio es común escuchar la intención de hacerlo de la manera más cordial y civilizada posible, sin embargo, una separación no se puede hacer en buenos términos, más bien, siempre es el producto de los problemas, hartazgo, decepciones, diferencias y cargas que se sienten dentro de una relación y que provocan la ruptura; por lo tanto, divorciarse siempre conlleva una buena dosis de dolor y frustración.

Nadie sale completamente ileso de un divorcio, mucho menos cuando ha habido una relación de muchos años, o cuando hay hijos, bienes en común, proyectos construidos, etc. Es cierto que cada quien enfrenta la separación a su manera y como puede, algunos hacen un duelo y se reponen pronto para retomar su vida, hay a quienes les cuesta más trabajo e incluso están aquellos a quienes a raíz de un divorcio se les destapa un cuadro depresivo o que se desorganizan tanto que requieren de un acompañamiento profesional.

Lo cierto es que hombres y mujeres lo padecen, no necesariamente ni únicamente, por querer continuar al lado de la pareja, sino por la pérdida en sí. ¿Qué se pierde? Cada caso es diferente y hay diferencias provenientes de la cultura en la que está inmersa cada familia. Se puede perder el estatus, la seguridad, los proyectos en común, el dinero, el hogar, el patrimonio, la convivencia constante con los hijos, la compañía, etc.

Divorciarse implica hacer un alto y poner un punto y aparte de lo que era la vida hasta entonces y/o de lo que se pensaba y se deseaba que fuera. Implica un cambio radical de rutinas, expectativas y estilo de vida, conlleva muchas pérdidas, que sé deberán procesar y aceptar para poder reconstruir la vida. Esta reconstrucción abarca a ambos miembros de la pareja, a los hijos e incluso a miembros de la familia extensa; el divorcio no solo lo padecen aquellos directamente afectados, sino que alcanza a tener impacto en personas cercanas a la pareja.

Culturalmente en ocasiones se cree que para un hombre el divorcio no es para tanto o que no lo sufre tanto como una mujer. Para empezar no podemos hablar de que unos sufran más o menos que otros, ya que el dolor no se puede encasillar en una medida. Además, el que una persona se sienta triste, angustiada o enojada, no necesariamente se notará en su conducta, incluso puede demostrar exactamente lo contrario a lo que siente. Por ejemplo, para los hijos el divorcio de sus padres puede ser muy doloroso y no necesariamente lo van a demostrar y mucho menos a verbalizar; o bien, en el caso contrario, habrá niños y adolescentes que manifiesten abiertamente su dolor y que esto les ayude a reponerse rápido y a aceptar la nueva situación de sus padres.

Entonces, vivir un evento crítico de este tipo siempre es difícil, pero habrá diferentes modos de afrontar y de demostrar estas dificultades. Además de las diferencias marcadas por la subjetividad de cada quien, hay diferencias que provienen de normas culturales y sociales. Esto es, al hablar de aquello que representa el divorcio para los hombres y dejando de lado las particularidades, podríamos partir de la pregunta: ¿qué se espera de un hombre?

¿CÓMO ES EL DIVORCIO PARA LOS HOMBRES?

Por lo general después de la separación, es esperado que sea el hombre quien salga del hogar, que sea él quien deje de ver a los hijos y que continúe aportando dinero. Se tiene la idea de que rápidamente él puede rehacer su vida y es común pensar que quien se lleva la mayor parte de carga y dolor es la mujer. Socialmente un hombre divorciado no es tan estigmatizado como una mujer, y esto origina que se tenga la idea de que los hombres viven el divorcio como algo puramente positivo que los libera y les permite rápidamente buscar una nueva pareja o formar una nueva familia. Si bien, la separación precisamente se da con el propósito de sentirse mejor, esto no es exclusivo de los hombres, así como tampoco es exclusivo de las mujeres el tener que pasar por un periodo de duelo antes de poder reconectarse con la vida y con la tranquilidad.

Los hombres también resienten las pérdidas, también extrañan a los hijos, les pesa tener que dejar su hogar y sus rutinas, el tema económico y del patrimonio les agobia mucho; sin embargo, no necesariamente son temas que ellos vayan contando a todo el mundo y mucho menos es esperado encontrar hombres que expresen abiertamente su malestar emocional.

Por ejemplo, en los casos donde hay hijos de por medio, muchas veces el hombre se aleja, y esto se interpreta como una falta de interés; sin embargo, no necesariamente es así, hay hombres que al no saber cómo actuar y al sentirse tan heridos y tan culpables, prefieren alejarse. Definitivamente hacerlo no es lo mejor, pero no necesariamente eso significa que al hombre no le esté siendo difícil la pérdida. Ellos también pierden, y mucho, pero es más fácil que recurran a estrategias para “no saber más del tema”, por ejemplo: beber, trabajar mucho, alejarse de sus hijos, salir con mujeres que no les interesan; este tipo de conductas más allá de significar que el duelo ha sido tramitado más bien hablan de las dificultades para poder procesar el vacío y las ausencias que la separación dejó.

ACUDE A UN GRUPO DE APOYO

Para agregar más dificultades, los hombres no tienden a recurrir a redes de apoyo emocional (familia, amigos) para hablar una y otra vez de su separación, para llorar, para contactar con el dolor. De ellos se espera que se ocupen y preocupen por el tema del dinero y del patrimonio, a veces se les chantajea con los hijos y se les hace sentir culpables. No quiero decir que el hombre sea una víctima, sino que no se le permite como a la mujer, sentirse vulnerable.

Afortunadamente, a pesar de los estigmas sociales que afectan tanto a hombres como a mujeres, es cada vez más común que los hombres recurran a un acompañamiento profesional para poder superar el divorcio y para poder reorganizar su vida. Después de un divorcio, siempre es importante preguntarse qué pasó y qué responsabilidad tuvo uno en esa relación. En los casos donde hay hijos, es importante que los hombres divorciados puedan reconocer cuánto los necesitan sus hijos y cómo pueden acercarse a ellos a pesar de las dificultades con sus ex. Todo este trabajo no se trata de encontrar culpables o de identificar quién sufre más, sino que va enfocado a la reconstrucción de la vida desde su lugar como hombres y como padres.

Agencias

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