La intransigente Sofía (Ronald Rodríguez Vargas)

La intransigente Sofía (Ronald Rodríguez Vargas)

Finalmente leímos «La Sra. Imber. Genio y Figura» (Planeta) de Diego Arroyo Gil, deuda que teníamos pendiente desde mediados de 2016 y que en un arrebato desmotivacional, de esos que nos produce el sin sentido en el que vivimos en este país, decidimos saldar de una buena vez. El placer que nos deparó su lectura es digno de agradecer.

Su lectura no defrauda. Encontré a la Sofía que quería conocer en el detalle. A esa mujer fundamental del siglo XX venezolano. Un héroe civil si se quiere en el campo del periodismo, la cultura y la lucha por la libertad y la democracia venezolana. A la Sofía que a fuerza de tesón, dedicación y empeño nos legó instituciones invaluables en el campo de la comunicación impresa, radial y televisiva, el arte y la museística de los cuales en mucho fue pionera, impositora de estilos, modos y maneras. Digna y guerrera a sus 92 años.

También agradezco al periodista que firma el texto, Diego Arroyo Gil, y a quienes incidieron en la decisión editorial (Simón Alberto Consalvi, entre otros) de redactarlo en primera persona. Así escuchamos a Sofía en directo y sin medias tintas. Horrorizada incluso de verse retratada tan fielmente como ella misma cuenta al final de la obra.

El prólogo escrito por Boris Izaguirre por sí mismo ya es un buen adelanto y retrato de lo que se nos viene en las página siguientes pues Boris no se guarda detalle alguno de esa Sofía que conoció en Caracas y con la que recorrió medio mundo.

Un bolichico en blanco y negro

«Las Aventuras de Juan Planchard» (Planeta) del cineasta y guionista Jonathan Jakubowicz (Secuestro express, Mano de Piedra) nos narra la trepidante historia de un joven profesional venezolano clase media que no tuvo empacho en conectarse con los grandes negocios que el dinero petrolero y la Revolución Bolivariana han gestado sin control alguno. Ficción o realidad, el autor no lo aclara pero los hechos que se conocen parecen confirmar lo segundo, de ahí el interés, morbo quizás, que nos depara su lectura.

Entre Caracas, New York, Las Vegas, Cuba,  Maracaibo, Maicao, Los Ángeles, Europa  transcurre esta historia de sexo, violencia, corrupción superlativa, orgiásticas fiestas, drogas que a ratos nos resulta nauseabunda entre altos personeros del gobierno, partido, rusos, chinos, iraníes y cubanos.

¿La debilidad? Además que a la narración le falta bastante de literatura, de oficio, quizás sea flojo el final de la obra, que no el de Juan Planchard que amenaza con regresar con una segunda parte.

Lo de flojo es porque me resisto a creer que en esta sociedad sin reglas éticas y morales, donde el desenfreno y la impunidad sea la excepción y no la regla este particular «Tío Conejo» venezolano sea castigado sin contemplación y quede sin premio. Eso sí me pareció total ficción.

Léalo y juzgue.

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@ellibrero