Sin comida y sin dinero no hay paro (Manuel García)

Sin comida y sin dinero no hay paro (Manuel García)

Manuel García

Manuel García

A 14 años del paro petrolero que sumergió a Venezuela en una crisis económica y que buscó la salida del poder del fallecido presidente Hugo Chávez, la actual Mesa de la Unidad Democrática (MUD), integrada por la misma oposición, volvió a llamar a un paro nacional en contra del mandatario nacional Nicolás Maduro, pero esta vez el pueblo no respondió como lo esperaban.

Las personas salieron a la calle, se levantaron temprano, abrieron sus negocios, los trabajadores de tránsito madrugaron como de costumbre, las ventas de comida sacaron sus mesas y los colegios recibieron a los estudiantes en sus aulas de clases.

“Un fracaso para la MUD”, es catalogado por el presidente de Venezuela Nicolás Maduro.

Pero la gente opina otra diferente, “la cosa está fea”; “la masa no está pa’ bollo”; “la gente está cansada”, dicen algunos ciudadanos en la calle.

A pesar de que gran parte del país no está de acuerdo con las políticas económicas del actual Gobierno y mucho menos con la suspensión de la recolección del 20% de las firmas para la activación del referéndum revocatorio y la postergación de las elecciones regionales, la grave crisis económica que golpea los bolsillos de los venezolanos los obliga a no bajar los brazos para garantizar su propia subsistencia.

Un comerciante informal obtiene una ganancia neta de unos 10 mil bolívares diarios aproximadamente y si tiene más de tres hijos, como el caso de muchos, eso no le resuelve en un mercado agresivamente inflacionario en el que un kilo de carne cuesta 4.100 bolívares, uno de arroz 2.000 bolívares, medio kilo de queso 2.100 bolívares y medio cartón de huevos 1.900 bolívares.

Eso sin contar, verduras, frutas, productos de aseo personal, embutidos, pasajes, servicios públicos y muchos otros rubros de gran importancia en un hogar.

Los dirigentes de oposición tal parece que no estudiaron puntos como este y se congelaron al ver tal cantidad de personas en la pasada marcha del 26 de octubre denominada la “toma de Venezuela”, no supieron qué hacer, tienen a un pueblo ganado pero andan con miedo, con cautela, con incertidumbre y eso solo genera más desconfianza en un país que carece de líder.

El mediano empresario no se paralizó porque, el poco inventario que maneja no lo están vendiendo. El pueblo no tiene para comprar una cosa que antes era de fácil adquisición y por lo tanto se pierde, se estanca, se paraliza en los anaqueles y se convierte en días de pérdidas para los vendedores.

Lo poco que se vende se usa en pagar alquiler de locales, pagos a proveedores, sueldo de los empleados y lo que sobra, se gasta en alimentos para el hogar.

El pequeño comerciante no se fue a paro señores de la MUD porque lo que un buhonero se gana en el día, apenas le resuelve la comida diaria de sus hijos, es decir, una larga jornada de 12 horas que dejen de trabajar significa un día sin pan, un día sin comer, un día en el que los afectados serán solo ellos y no el Gobierno que seguirá en el poder.

En el pasado el paro petrolero sirvió porque Pdvsa no estaba al control del Gobierno, el sistema de salud tampoco, las escuelas tampoco y la agroindustria era totalmente privada, eso fue presión para Chávez, pero aun así no lo tumbó; mucho menos ahora que el oficialismo tiene el control de las organizaciones, agroindustria, petroleras, transporte y más.

¿Cómo piensan señores de la MUD que un pequeño comerciante que cierre su negocio hará daño a un Gobierno inflado en poder como el actual?

En el pasado había dinero en las cuentas, en los bolsillos, en la caja fuerte; cualquiera tenía una cuenta de ahorro que le garantizaba un tiempo determinado de estabilidad para poder acompañar cualquier llamado a paro como medida de presión; más no así ahora, hoy no hay dinero, la inflación y la escasez han hundido al pueblo que solo quiere salir a flote.

La gente quiere cambio, sí; pero no es con un paro que ese cambio vendrá y el pueblo lo sabe bien. Es necesario que exista un planteamiento en concreto, un modelo específico más que el de salir de un presidente. Es cierto que este sería un primer paso, pero… y después, ¿qué vendrá?.

Hoy no queda más que recoger los vidrios rotos de la decepción de este llamado a paro. No sé quién sea el consejero de las campañas opositoras, pero desde el día que dijeron “paro nacional”, ya todos sabían que no se cumpliría; ahora viene la marcha a Miraflores, ¡amanecerá y veremos!.

Manuel García/@Manuel_23g

Noticia al Día