No tiene límites la crueldad del “Monstruo de la Concepción”: Le ofreció galletas al niño hambriento para llevárselo, violarlo y matarlo

No tiene límites la crueldad del “Monstruo de la Concepción”: Le ofreció galletas al niño hambriento para llevárselo, violarlo y matarlo

En la gráfica el rostro del niño asesinado y una de sus tías sobre el féretro

En la gráfica el rostro del niño asesinado y una de sus tías sobre el féretro

Hoy surgieron nuevas revelaciones  sobre la violación y asesinato del niño de tres años Ángel Urdaneta. Al conocerse los detalles se produjo una reacción en cadena de indignación colectiva.

En una humilde vivienda del sector Las Amalias de la parroquia La Concepción reposaba esta mañana el cuerpo de la pequeña criatura en un ataúd blanco. La casa, propiedad de Maritza Josefina González, abuela materna de Ángel, fue escogida para el acto de velación.

La propia dueña recibió a los periodistas de NAD y la rodearon parientes con enormes potes con la foto del niño. Estaban a punto de tomar varias calles con el fin de pedir dinero para costear los gastos funerarios.

La madre del niño asesinado no se encontraba allí pero si cinco de sus seis hermanos. Una de ellas no paraba de llorar encima del féretro. Otro varón contó que fue quien recibió una llamada de su hermana a las ocho de la noche del martes informándole que el bebé estaba moribundo e iba camino al hospital.

Lo que a continuación relató hizo poner los pelos de punta. Richard Antonio González Montiel (21), tomó al niño entre sus brazos y le dijo a su pareja, una adolescente de 17 años, que Ángel, su hijastro desde hace pocos meses, tenía hambre y le quería comprar galletas. En el rancho que desde el domingo ocupaban en una desolada invasión llamada Araguaney, sólo se encontraban los tres. El infante era el único hijo que la joven tenía y no dos como se dijo ayer. Ella, de quien negaron estar embarazada, no tenía razones para dudar de Richard.

Por ese lar aún no hay bodegas por lo que el padrastro iba a casa de una mujer que vendía panques y galletas. Eran como las cinco de la tarde del pasado martes cuando salió y no fue hasta casi las ocho de la noche que recaló.

Según le manifestara la adolescente  a sus familiares, Richard no llegó en las mismas condiciones que se fue con el pequeño. Estaba como ido cuando le entregó el niño a su madre. Le dijo que aún respiraba, que lo habían asaltado, que a Ángel lo habían golpeado. “Después se fue a casa de un primo y allí se cayó al suelo. Luego comenzó a reborcarse…parecía estar drogado”.

Hasta ese momento nadie sabía lo que había ocurrido. Pocas horas después los médicos del hospital Jesús María Vargas de la Concepción determinaron que a la víctima la habían violado y golpeado. Los detectives del CICPC  le desmontaron la coartada al padrastro criminal e hicieron que este confesara. Fue un acto de maldad para vengarse de su mujer pues él pensaba que ella se veía nuevamente con el padre de Ángel Urdaneta. Por ello hace una semana lo violó y el niño cayó. Cuentan que el martes, cuando partió con el bebé a comprarle galleta, el pequeño se notaba extraño, así lo manifestó su madre pero creía que era por el hambre. En efecto, el cambio de comportamiento era porque intuía que su padrastro lo iba a someter a los mismos horrendos actos de violación. Sin embargo no lloró y la muerte lo aguardaba en aquel apartado lugar llamado “el saque”. En ese sitio donde antes sacaban camiones repletos de arena este monstruo abuso nuevamente de su hijastro y lo golpeó hasta causarle la muerte.

Quizás no lo ha confesado todo y se guarda otras cosas horripilantes que más vale nunca las diga para no ocasionar más dolor, dijo un funcionario del CICPC ligado a las investigaciones. Hoy permanece detenido en la sede del CICPC-Zulia en condiciones de aislamiento para que el resto de los detenidos no lo toquen.

Para esta tarde se tenía previsto el entierro de Ángel en un cementerio de la población La Paz del municipio Jesús Enrique Lossada.

En la gráfica un detective del CICPC baja del la camioneta al "Monstruo" Richard González

En la gráfica un detective del CICPC baja del la camioneta al «Monstruo» Richard González

Noticia al Día

Fotos: Rafael Bastidas