Templo San Felipe Neri, las ruinas de un Monumento Nacional en Maracaibo (Fotos)

Templo San Felipe Neri, las ruinas de un Monumento Nacional en Maracaibo (Fotos)

La iglesia abarca el 13% de una gran manzana de forma rectangular de aproximadamente 15.300 metros cuadrados, comprendida entre las avenidas 11 y 12, y av. Libertador y calle 97A

Sólo se oye la muchedumbre. La gente va y viene, camina por angostos pasillos cubiertos con improvisados techos de tela para apaciguar el habitual calor de Maracaibo. Unos compran, otros venden. Ahí, en el Callejón de los Pobres, Cristóbal Bracho lleva 20 años en un tarantín de ropa, 20 años de espaldas a una magistral obra arquitectónica, a una estructura que desde 1960 se declaró Monumento Nacional y, hoy y desde hace mucho, es devorada por los colmillos del olvido.

Al igual que Cristóbal, todos sus compañeros comerciantes trabajan alrededor del templo San Felipe Neri sin notarlo, sin apreciar la grandeza —literal— de una edificación que se detuvo en el tiempo, que vio cómo la ciudad evolucionaba sin ella.

Desde el inicio, la iglesia parecía estar condenada al olvido, puesto que su historia está repleta de cierres y ruinas.

Los autores que han escrito sobre el templo tampoco han precisado con exactitud las fechas cuando comenzó y culminó la construcción, ya que en sus libros reseñan el arranque en 1804, 1805 y 1806, y el final en 1834 y 1835.

Lo que sí se sabe claramente, según la directora del Acervo Histórico del Zulia, Ligia Berbesí, es que a principios del siglo XIX existía una salina donde más tarde se crearon las antiguas calles Independencia y Ayacucho. Cerca, estaba una inmensa casa con techos de enea, donde residía María Josefa de la Colina, viuda de Auvert.

En febrero de 1806, indica Berbesí al referirse a una ficha arquitectónica que realizó el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC), un hombre llamado José Simón Peña, fiel devoto de San Felipe Neri, tras obtener la aprobación de María para usar su terreno, financió la obra en esa zona y colocó la primera piedra para erigirla.

Se desconoce si la construcción se detuvo en algún momento o realmente demoró 28 años, ya que todas las bibliografías consultadas saltan del comienzo de la edificación a la inauguración en 1835.

En el interior del templo aún permanece una ancestral cruz en el altar. Foto: David Contreras

Solo el IPC menciona que en 1834 se concluyó el templo. Y el 23 de marzo de ese año, la viuda y herederos de José Simón Peña solicitaron permiso al gobierno local para que sus restos y los de sus descendientes fuesen sepultados ahí.

El mismo documento de ese organismo dice que el 26 de mayo de 1835 la iglesia abrió sus puertas con la bendición del presbítero José de Jesús Romero, quien ofició esa primera eucaristía y era sacerdote de la parroquia San Juan de Dios.

Lo siguiente que se apunta en el informe, sin detalles, es que en 1875 un terremoto con epicentro en Cúcuta, Colombia, destruyó parte de la iglesia, por lo que pasó a “ser escenario de comedias, clases de pintura, sastrería y fotografía”.

Sin embargo, con el tiempo llegó el abandono. En abril de 1910 la junta organizadora del primer centenario de la proclamación de la independencia, presidida por el presbítero Felipe Santiago Jiménez, acordó nombrar a un grupo para que se encargara de adquirir el arruinado templo, reconstruirlo y destinar parte de él como panteón de próceres zulianos. El plan nunca se concretó.

Nueve años más tarde, don Manuel Belloso, al parecer familiar lejano de José Simón Peña, compró la edificación y la donó, junto a un terreno, a la Diócesis de Maracaibo, que la reconstruyó y en 1922 la reinauguró con una misa oficiada por el monseñor Sergio Godoy, tercer obispo del Zulia.

Durante la celebración, se anunció públicamente que San Felipe Neri era propiedad de la Diócesis de Maracaibo por regalo de don Manuel Belloso, y que las manos solidarias de los vecinos también ayudaron a la restauración, apunta el libro Cien años cien templos, de Álvaro Cañizalez.

Felipe Neri, oriundo de Florencia, Italia, fundó la Congregación Oratoria y dedicó su vida a la proyección de la espiritualidad del ser humano. Unos 27 años después de su muerte, la iglesia católica lo beatificó y canonizó. Foto: David Contreras

En 1925, un grupo de la Compañía de Jesús, cuyos miembros son conocidos como padres jesuitas, llegó a Maracaibo para encargarse de la custodia y administración del templo, que se convirtió en un gran santuario difusor de la fe católica, acota Julio Portillo en su libro El glorioso ayer, Maracaibo 1936-1970.

Los jesuitas, enfatiza el autor, construyeron la residencia —hoy sin rastros—  de la congregación al lado de la iglesia, lo que ofrecía una imagen contrastante entre modernidad y antigüedad.

Los años continuaron y el templo también sirvió, en 1949, como sede de una escuela para niños pobres.

Una gran noticia llegó en 1960, cuando la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación declaró Monumento Nacional a las iglesias y capillas construidas antes de 1830, lo que incluyó al templo San Felipe Neri, informa la ficha del IPC.

Una década después, volvió la desidia al recinto. El Banco Obrero, ahora extinto, siguió la orden del gobierno nacional, expropió la edificación y comenzó la transformación urbana del suroeste de Maracaibo para “remodelar” El Saladillo.

En los años siguientes, el templo pasó por varias manos, ninguna para su verdadero beneficio. En 1974, el Banco Obrero cedió el inmueble a la Universidad del Zulia en comodato por 20 años para que creara un centro cultural. Pero apenas en 1977 se firmó el documento, y la empresa Estudio 70 ejecutó un informe para su restauración e incorporación en la propuesta arquitectónica  “Núcleo Cultural San Felipe”.

A pesar de ello, siguió el abandono y, de acuerdo con la ficha del IPC, el 15 de junio de 1984 una comisión de arquitectos de la universidad redactó el informe en el que describió al templo —que luego pasó a ser propiedad del antiguo Instituto Nacional para la Vivienda (Inavi)— con “alto grado de deterioro, pudiendo ser recuperable mediante una restauración”.

Sin embargo, una vez más, se esfumaron las ideas. San Felipe Neri continuó de pie, pero su imagen era la de un antro lleno de basura y roedores.

Nueva remodelación

El templo experimentó una nueva restauración en 1994, cuando  el Centro Rafael Urdaneta (CRU), que recibió la obra a través de un traspaso del Inavi, acondicionó las bases de la estructura  y efectuó un arriostramiento por medio de inyección de concreto, además de que creó un sistema para la recolección de aguas, ya que el nivel freático de la zona era muy alto y la estructura estaba cediendo, detalla la mencionada ficha.

En aquella época el CRU esperaba restaurar los techos, paredes, puertas, ventanas, pisos y entrepisos, pero tampoco logró concretarlo, lo que volvió a hundir al monumento en el deterioro y lo transformó en una guarida de huelepegas.

Así lucía el templo tras la restauración del CRU en 2005

Así lucía el templo tras la restauración del CRU en 2005. Foto: cortesía

Freddy Acosta, arquitecto asesor del CRU, comenta que en una segunda remodelación que hizo ese organismo en 2005, con el apoyo de entes privados, se invirtieron casi 8 millones de bolívares en la recuperación de techos, paredes, drenajes, baños, sistema eléctrico y de aire acondicionado, cuyos ductos se colocaron debajo del suelo.

“Se reparó toda la infraestructura, pero los trabajos restantes excedieron el presupuesto”, expone Acosta. En ese momento, se pensó convertir la iglesia en una sala de conciertos, debido a la magnífica acústica que proporcionaba la estructura. Pero la historia se repitió y el Monumento Nacional volvió a ser cubierto por el manto del olvido.

Radiografía del templo

El libro Maracaibo ciudad y arquitectura, de Miguel Sempere Martínez, describe la magistral construcción de la iglesia en el siglo XIX, que aún hoy se mantiene imponente y “dicta cátedra para los futuros arquitectos”, resalta Acosta.

El interior del templo es de tres naves definidas por columnas cuadradas de mampostería, que soportan arcos de medio punto, que a su vez son de ladrillo, lo que deja el artesonado de madera del techo a la vista, reseña Sempere.

La planta, prosigue, es rectangular, pero dado que el último tramo de las naves laterales está cerrado y ocupado por la sacristía y otras funciones anexas, el presbiterio —cubierto con una cúpula— está en lo que constituye internamente el ábside del templo.

Templo junto a residencia- Foto colección Julio Portillo

El templo junto a la residencia jesuita. Año sin precisar. Foto: colección Julio Portillo

La cúpula se apoya sobre un alto tambor de base cuadrada y está conformada por dos arcos muy rebajados que se cruzan al apoyarse en las cuatro esquinas del tambor.

Aparte del presbiterio que ocupa el ábside de la nave principal, el resto del templo está dividido en cuatro secciones o intercolumnios, de los cuales el más próximo a la fachada principal es menor y está ocupado en toda su extensión por un coro alto a modo de balcón, que en aquella época no era común. 

Según los planos del IPC, la iglesia tiene tres accesos: el principal en la fachada oeste, uno secundario en la fachada norte y el de servicio por el anexo de la sacristía. Todos ocultos ahora por los puestos de buhoneros, comercios y montañas de basura.

Sin embargo, la iglesia, con elementos neoclásicos y barrocos, es todavía la “edificación de mayor belleza arquitectónica en toda Maracaibo”, destaca Acosta.

El CRU, por tercera vez, planea rescatar el templo San Felipe Neri, por lo que lo incluyó en la solicitud del presupuesto para obras de 2017, el cual será enviado a Caracas para su aprobación. Mientras tanto, la majestuosa iglesia cumple 181 años, y sigue siendo un Monumento Nacional en los libros, porque en la realidad continúa inerte, eterna, viendo entre rejas cómo la ciudad avanza dándole la espalda.

Fachada de la iglesia San Felipe Neri. Foto: Libro Cien anos cien templos

Fachada de la iglesia San Felipe Neri. Año sin precisar. Foto: Libro Cien anos cien templos

Fachada principal con espadaña y fachada lateral sobre la calle Independencia Fuente elaboración de Miguel Sempere Martinez sobre la base del levantamiento realizado por el Ministerio de Obras Publicas

Fachada principal con espadaña y fachada lateral sobre la calle Independencia. Plano de Miguel Sempere Martínez

 

Antigua fachada principal. Imagen: IPC

Antigua fachada principal. Imagen: IPC

Antigua fachada lateral. Imagen: IPC

Antigua fachada lateral. Imagen: IPC

 

Balcón en planta alta del templo. Foto: David Contreras

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Dentro de la iglesia se observaron objetos personales que, al parecer, pertenecen a indigentes de la zona. Foto: David Contreras

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Las inmensas puertas del templo se corroen con los años

Las inmensas puertas de la iglesia se corroen con los años

La entrada lateral al templo se encuentra cerrada con candado y llena de basura. Foto: William Ceballos

La entrada lateral del templo se usa en la actualidad como vertedero de basura. Foto: William Ceballos

David Contreras (Texto y fotos)

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