¿Cuánto cuesta ser bella en Venezuela?

¿Cuánto cuesta ser bella en Venezuela?

Foto: Archivo NAD

Foto: Archivo NAD

Cuando Andrea vio el anuncio por internet donde solicitaban una persona especialista en edición de contenido con conocimientos en marketing, escritura creativa y “buena presencia”, no pensó cuánto peso podía tener esa última exigencia, ni cómo su género la pondría en desventaja.

En los primeros meses en aquella agencia, Andrea vestía muy acorde a sus 22 años: un jean, una franela sin muchas pretensiones y unas converse con varios kilómetros en su haber. Usar maquillaje tampoco tenía mucho sentido cuando debía pasar ocho horas en la oficina y luego cinco más en la universidad. Tres meses después, su jefa le dio una sentencia muy clara: Tú no puedes venir vestida de esa manera, ni usar esos zapatos.

Para ese momento, Andrea no tenía contacto alguno con los clientes y no entendía muy bien por qué su código de vestimenta debía ser distinto al de sus compañeros masculinos. Pero ante la presión de su jefa y sus miradas recriminatorias, decidió cumplir a regañadientes con el código impuesto. Le dijo adiós a sus converse y le dio una reticente bienvenida a los tacones y los blazers. Empezó a utilizar más maquillaje; arreglarse por las mañanas no le tomaba 20 minutos, sino 40. A partir de entonces, su jefa comenzó a llevarla a reuniones con clientes y darle nuevas responsabilidades. Allí entendió que “ser bella” era el único requisito que le faltaba para que empezaran a considerarla para otros cargos.

Ser bellas es un lujo que muy pocas se pueden permitir

Valmyeditada2-684x384Arreglarse las manos en una peluquería promedio en Maracaibo cuesta entre 1.200 y 2.100 bolívares; si a eso se le suma el cuidado de los pies, la cuenta puede ascender a 2.050 o 4.000 bolívares. Si se considera que esto es un lujo que no se puede permitir la mayoría de las mujeres, quienes opten por manicure y pedicure caseras, un pintauñas les puede costar entre 860 y 1.060 bolívares en la mayoría de las farmacias de la ciudad. A la hora de preguntar por un removedor de esmalte, si se consigue, el precio oscila entre 500 y 2.500 bolívares.

El maquillaje es una exigencia tácita para las mujeres en la mayoría de los espacios laborales. En el mundo de la publicidad y las relaciones públicas, donde se desenvuelve Andrea por ejemplo, la presión es aún mayor. Para cumplir con los requerimientos mínimos de esta exigencia, una mujer necesita, en promedio, Bs. 2.500 para un polvo compacto; Bs. 2.000 para un pintalabios; Bs. 1.160 para un rubor y Bs. 2.800 para adquirir una máscara de pestañas. Todo esto para, contradictoriamente, tener un aspecto “natural”.

Contrario a lo que los concursos de belleza nos hacen creer, la mayoría de las mujeres venezolanas tienen el cabello rizado; sin embargo, a la mayoría se nos ha hecho creer que el único estilo de cabello aceptable en el mundo profesional, es el cabello liso. Los rulos (si estos son naturales) y mucho más los afros, son considerados poco profesional en la mayoría de los espacios de trabajo. Esto conduce a las mujeres a optar por tratamientos alisadores como la keratina o el desriz, que pueden rondar los 12 mil bolívares o más, o a visitas semanales a la peluquería que pueden representar 1.500 bolívares cada procedimiento.

Esther Pineda, socióloga especialista en temas de género, asegura que las exigencias de belleza en nuestro país, sin duda, tienen implicaciones en lo laboral: “Aún es común ver en los clasificados la solicitud de personal femenino no mayor a 30 años, de ‘buena presencia’, con lo cual ya se está condicionando el acceso laboral. No se buscan capacidades; se busca imagen, juventud, un estereotipo de belleza”.

Según datos del Foro Económico Mundial, en Venezuela, una mujer gana aproximadamente el 66% del ingreso de su equivalente masculino. Pero la brecha salarial de género se puede expandir aún más cuando se consideran todos los gastos que genera la presión que tienen las mujeres (en lo social y en lo laboral) de cumplir con unos cánones de belleza extremadamente exigentes en nuestro país.  Las mujeres ganan poco y, la mayoría de lo que ganan, se esfuma rápidamente en una aspiración tan efímera como la belleza.

En un país donde el salario mínimo ronda los 15 mil bolívares, las mujeres necesitan como mínimo 13.370 bolívares al mes (es decir, el 89% de su sueldo) para cumplir con el exigente requisito de “ser bella”.

“Muchas mujeres —asegura Pineda— terminan trabajando solo para costear la vestimenta, el calzado, el maquillaje y la peluquería, para ir a trabajar y poder cumplir con las exigencias de belleza que les son impuestas”.

Para Andrea, así como para cualquier mujer venezolana, es un reto ejercer resistencia y no sucumbir a la presión de la belleza. En todo caso, para ella, aspirar a la belleza no es el problema; es la obligación de hacerlo lo que la pone en desventaja frente a sus compañeros hombres, considerando, sobre todo, las implicaciones que esta exigencia tiene para su autoestima y su autonomía económica.  Después de todo, mientras su cara y su cabello lucen dignos de un comercial de champú, su bolsillo protesta y su independencia parece más un sueño que una posibilidad.

Estefanía Reyes 

Noticia al Día