Las zanahorias no siempre fueron anaranjadas, y ya sabemos por qué

Las zanahorias no siempre fueron anaranjadas, y ya sabemos por qué

Las zanahorias no siempre fueron naranjas, y ya sabemos por qué

Un grupo de investigadores ha presentado el genoma de la zanahoria más exhaustivo jamás visto. ¿Qué secretos nos cuenta la genética de este vegetal? La zanahoria no siempre fue como la conocemos hoy día

Si nos pusieran en el plato una zanahoria salvaje, muy probablemente nos quedaríamos extrañados. Es decir, es algo que se parece a una zanahoria y sabe como una zanahoria. Pero no es como debería ser una zanahoria. Y es que esta raíz ha cambiado mucho desde que comenzamos a cultivarla en Asia, mucho tiempo atrás. Y siendo uno de los vegetales de mayor consumo del mundo, así como la fuente más importante de vitamina A que conocemos, no es de extrañar que a los investigadores les haya dado por investigar detenidamente el genoma de la zanahoria. Y lo que han encontrado es sorprendente a la vez que útil. Jamás se había expuesto así la intimidad de un vegetal. Esto es lo que han descubierto.

Un poco de historia naranja

En realidad, si nos remontamos mil años atrás, la zanahoria no era un vegetal de color típicamente naranja. Sino amarillo o púrpura. Bastante más chato o incluso corto y nudoso, como otras raíces. No es hasta mediados del siglo XVI que la zanahoria comenzó a ser más parecida a lo que hoy conocemos. Por suerte para nosotros. Y es que aunque la zanahoria salvaje es más sabrosa y menos fibrosa, no es tan nutritiva como la zanahoria que nos encontramos en el supermercado. Esta es la mayor fuente de vitamina A de nuestra dieta, un almacén natural de esta sustancia y otros antioxidantes naturales importantes, como los carotenos. Actualmente todavía existen algunas zanahorias que recuerdan a sus versiones salvajes, como la zanahoria oriental, que es púrpura.

La zanahoria naranja, puesta de moda como símbolo político en los Países Bajos del siglo XVI, sirvió como bandera para la independencia holandesa. Sin embargo, a pesar de las diferencias, la zanahoria es la misma. Daucus carota es la especie que engloba a todos estos vegetales, a pesar de las visibles diferencias entre ellos. Y es que actualmente podemos encontrar reminiscencias del pasado en las zanahorias blancas, amarillas, violetas y, como no, naranjas. Pero, si son la misma especie, ¿en qué se diferencian? En el genoma de la zanahoria está la respuesta.

¿Qué nos cuenta el genoma de la zanahoria?

El equipo que ha descrito el genoma de la zanahoria más completo jamás secuenciado ha hallado todo tipo de información interesante. Por ejemplo, mirando en sus secretos genéticos, los investigadores han sido capaces de descubrir algunas pistas de cómo se «separaron» las especies de la zanahoria de otras «primas» como el apio, la cicuta o el eneldo, por poner algunos ejemplos. Es más, remontándonos en la historia del genoma de la zanahoria, se puede encontrar, incluso, cuando este vegetal se separó de otros tan dispares como el kiwi, la uva o el tomate. De los 32.113 genes estudiados, 10.530 son los que hacen a la zanahoria una especie única.

Además, el genoma de la zanahoria también muestra, dentro de estos genes particulares, cuáles son los responsables de lo que son. Por ejemplo, el equipo ha conseguido proponer a un candidato genético responsable de la increíble acumulación de carotenoides. A estos, precisamente, se les debe el color naranja y las particularidades nutritivas de la zanahoria. El estudio ha recogido la información y diferencias de más de treinta y cinco subespecies y especímenes de todo el mundo. De esta manera, el genoma de la zanahoria nos pinta un mapa histórico y geográfico que nos ayuda a entender mejor cómo ha llegado a ser lo que es.

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