Se cumplen 30 años de Chernobyl y la radiación sigue matando

Se cumplen 30 años de Chernobyl y la radiación sigue matando

Un familiar coloca una ofrenda en el memorial de las víctimas en Kiev. Foto: AP

Un familiar coloca una ofrenda en el memorial de las víctimas en Kiev. Foto: AP

A la 1.24 de hoy las campanas de las iglesias del barrio Dniprovski, en Kiev, donde se encuentra el «Memorial a los héroes de Chernobyl», repicaron 30 veces por el trigésimo aniversario de la mayor catástrofe en la historia de la explotación civil de la energía nuclear.

El presidente ruso, Vladimir Putin, publicó hoy una nota oficial donde dijo que el desastre ocurrido en territorio ucraniano de la ahora disuelta Unión Soviética, representa «una importante lección para todo el género humano», y recordó que esta tragedia tuvo «serias repercusiones tanto en el medio ambiente como en la salud de los hombres».

Los homenajes en Kiev fueron encabezados por el presidente Petro Poroshenko, quien depositó una ofrenda floral en el memorial de la capital ucraniana.

El 26 de abril de 1986 en el sitio del accidente murieron 31 impactadas por un poder nuclear 200 veces superior al de las bombas de Hiroshima y Nagasaki combinadas. Pero alrededor de 135.000 personas tuvieron que ser evacuadas poco después en áreas que permanecieron deshabitadas por años y la radiación se extendió a al menos 13 países de Europa central y oriental. La lluvia radiactiva llegó de hecho hasta Irlanda. La cantidad de muertes desde entonces por trastornos genéticos, malformaciones de órganos internos y cáncer como consecuencia de la radiación es incierta, según algunos cálculos la cifra se eleva a 500.000 muertos.

«Cinco millones de personas que viven hoy en día en áreas contaminadas de Ucrania, Bielorrusia y Rusia se ven afectadas por partículas de estroncio y plutonio que son absolutamente peligrosas si se inhalan o ingieren», indicó Rashid Alimov, activista antinuclear de la sede Moscú de la organización Greenpeace. El plutonio tiene una vida media de 24.000 años.

El accidente se produjo en las primeras horas del día, durante una prueba para simular un corte de suministro eléctrico. El aumento súbito de potencia en el reactor 4 de la central produjo el sobrecalentamiento del núcleo del reactor nuclear, lo que terminó provocando la explosión del hidrógeno acumulado en su interior.

Inmediatamente después del accidente se construyó un «sarcófago», para aislar el interior del reactor. Pero por factores naturales esa construcción se fue degradando y corre el riesgo de desplomarse por lo que en 2004 se inició la construcción de un nuevo sarcófago, cuya finalización está prevista para 2017.

Imagen aérea de la central de Chernobyl poco después del accidente. Foto: AP

Imagen aérea de la central de Chernobyl poco después del accidente. Foto: AP

ANSA