"No estáis solos", "¡no perdáis la esperanza!" dice el papa a los migrantes en Lesbos

«No estáis solos», «¡no perdáis la esperanza!» dice el papa a los migrantes en Lesbos

Fotos: AFP

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El papa Francisco pidió este sábado a unos 3.000 migrantes encerrados en el campamento de Moria de la isla griega de Lesbos que no pierdan la esperanza y exhortó al mundo a responder a la crisis migratoria «de modo digno».

«Quiero deciros que no estáis solos (…) ¡No perdáis la esperanza!», declaró el papa en su visita al centro de Moria semanas después de la entrada en vigor de un acuerdo entre la Unión Europea y Turquía que permite la expulsión de migrantes.

«He venido aquí (…) sencillamente para estar con vosotros y escuchar vuestras historias (…) para atraer la atención del mundo ante esta grave crisis humanitaria y para implorar la solución de la misma», dijo en italiano.

«Esperamos que el mundo preste atención a estas situaciones de necesidad trágica y verdaderamente desesperadas, y responda de un modo digno de nuestra humanidad común», insistió.

«Dios creó la humanidad para ser una familia; cuando uno de nuestros hermanos y hermanas sufre, todos estamos afectados», recalcó el jefe de la iglesia católica.

«Ojalá que todos nuestros hermanos y hermanas en este continente, como el Buen Samaritano, vengan a ayudaros con aquel espíritu de fraternidad, solidaridad y respeto por la dignidad humana, que los ha distinguido a lo largo de la historia», añadió en un reproche implícito a la intención de las autoridades europeas de expulsar a los migrantes a Turquía.

El papa Francisco, el patriarca ortodoxo de Constantinopla Bartolomé y el arzobispo de Atenas Jerónimo pidieron al mundo que «responda con valentía» a la crisis migratoria, en una declaración conjunta firmada después.

«Desde Lesbos, nosotros hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que responda con valentía afrontando esta crisis humanitaria masiva y sus causas subyacentes, a través de iniciativas diplomáticas, políticas y de beneficencia, como también a través de esfuerzos coordinados entre Oriente Medio y Europa», piden.

Los migrantes, «antes que números, son personas, rostros, nombres, historias»

El papa Francisco recordó al mundo este sábado desde Lesbos que los migrantes «antes que números, son personas, rostros, nombres, historias», en una visita relámpago a esta isla griega para llamar la atención sobre esta grave crisis humanitaria.

«Somos todos migrantes», clamó Francisco desde el puerto de Mitilene, tras condenar los muros que se levantan para impedir su ingreso: «las barreras crean división, en lugar de ayudar al verdadero progreso de los pueblos, las divisiones, antes o después, provocan enfrentamientos», recalcó.

«Quisiera expresar mi admiración por el pueblo griego que, a pesar de las graves dificultades que tiene que afrontar, ha sabido mantener abierto su corazón y sus puertas», dijo el papa ante los miles de griegos reunidos en el puerto de Lesbos.

Acompañado por el patriarca ortodoxo Bartolomé y el arzobispo Jerónimo, Francisco elogió la labor de tantos voluntarios por su ayuda a los migrantes y reiteró su llamado a la «responsabilidad y a la solidaridad» ante una situación tan dramática.

«La preocupación de las instituciones y de la gente, tanto aquí en Grecia como en otros países de Europa, es comprensible y legítima. Sin embargo, no debemos olvidar que los emigrantes, antes que números son personas, son rostros, nombres, historias», dijo.

El papa argentino volvió a instar al mundo a «oponerse firmemente a la proliferación y al tráfico de armas, y sus tramas a menudo ocultas», que considera entre las causas de las guerras y conflictos que obligan a los migrantes a huir de sus países.

«Hay que dejar sin apoyos a todos los que conciben proyectos de odio y de violencia», dijo.

«No basta con limitarse a salir al paso de la emergencia del momento, sino que hay que desarrollar políticas de gran alcance, no unilaterales» para construir la paz, recalcó.

«Todo esto sólo se puede hacer juntos: juntos se pueden y se deben buscar soluciones dignas del hombre a la  compleja cuestión de los refugiados», reconoció.

Pocas horas antes, flanqueado por el patriarca Bartolomé y Jerónimo, Francisco visitó el campo de Moria, una prisión a cielo abierto, donde se hacinan 3.000 refugiados que huyen de la guerra.

El papa fue recibido en Grecia por el primer ministro de izquierda Alexis Tsipras, quien aprovechó para criticar a «algunos socios europeos que han levantado muros en nombre de la Europa cristiana».

«Vamos a ver a tanta gente que sufre, que huye y que no sabe adónde ir. Y vamos también a un cementerio, el mar. Hay tanta gente que nunca llegó», declaró a los periodistas que viajaban con él en el avión, refiriéndose a «la peor catástrofe humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial».

«Quizá al menos el papa entienda lo que nos ocurre», dijo por teléfono a la AFP Farydoon, un afgano de 23 años que ha sido testigo -cuenta- de varios intentos de suicidio entre sus compañeros de infortunio.

El año pasado, más de medio millón de migrantes pasaron por Lesbos y en lo que va de 2016 ya llegaron casi 90.000, de los cuales más de un tercio son niños, según la ONU.

– Humanitaria, no política –000_9P2W6

Cientos de migrantes, en su mayoría niños, se ahogaron en el mar Egeo, dejando imágenes estremecedoras que dieron la vuelta al mundo. Por ellos y por las víctimas de las migraciones, el papa y sus anfitriones recitarán una oración y cada uno de ellos lanzará una corona de flores al mar.

«Es una visita estrictamente humanitaria y ecuménica, no política», afirmó el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.

Lesbos emprendió una limpieza generalizada de los lugares de la visita del papa -quien regresará a Roma a las 15H15 (12H15 GMT)- y se afanó en borrar las pintadas que denunciaban la política europea con los refugiados.

«Papa don’t preach», se leía en una de ellas, retomando una canción de Madonna, bajo la inscripción «el Estado asesina a los refugiados».

Algunos no ocultan su deseo de que el papa, nieto de inmigrantes italianos, denuncie el acuerdo entre la UE y Turquía.

En 2013 Jorge Bergoglio visitó la isla italiana de Lampedusa, por aquel entonces principal puerta de entrada de migrantes, para fustigar «la mundialización de la indiferencia» ante los náufragos.

El pasado otoño, cuando Europa central empezaba a levantar muros contra el flujo de migrantes el papa pidió a cada parroquia del continente que acogiera a una familia, sin diferenciar entre los que huyen de la violencia y los que escapan de la miseria.

El mensaje papal tropieza con los movimientos xenófobos en pleno auge en Europa, pero también con las reticencias de muchos cristianos frente a la llegada masiva de musulmanes.

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AFP