Nino Bravo: “Haremos de la música, vida” (Habla uno de los sobrevivientes del fatal accidente)

Nino Bravo: “Haremos de la música, vida” (Habla uno de los sobrevivientes del fatal accidente)

José Juesas acompañaba al cantante español Nino Bravo de Valencia a Madrid el día de su fatídica muerte. Ambos compartieron en la Banda Los Superson antes de que el intérprete valenciano decidiera iniciar su carrera en solitario. Bravo invitó al guitarrista que lo acompañaría hasta el momento de su muerte, literalmente hablando

“Desayunamos en un hostal de Motilla del Palacar, ahí nos aseamos y nos despabilamos para seguir el viaje que habíamos planeado días antes. Hablábamos de los planes que Nino (Bravo) tenía a priori: desarrollar en la localidad de Valencia (España) una disquera. Conversábamos de todo un poco en la parte de atrás del BMW 2800, 1970, propiedad del cantante. El dúo Humo: Fernando Romero y Miguel Ciaurriz, se frotaba las manos de los nervios, iban a poner la voz a uno de sus temas,  apadrinados por Bravo. No sé cuánto habíamos recorrido, era un coche nuevo, cómodo y seguro, pero en el kilómetro P. K. 95,190 (hoy N-III 95) autovía de Valencia, un despiste nos hizo desdibujar la curva de la carretera y nos salimos de ella.

»Minutos más tarde yo (José ‘Pepe’ Juesas, guitarrista y amigo personal del intérprete) yacía en el terraplén, tuve desplazamiento de las vértebras y eso me hizo perder el sentido de inmediato. El dúo Humo salió ileso. Luis Manuel Ferri Llopis (Nino Bravo) estaba vivo, pero muy mal herido; grave”.

Se conocieron en  Superson, cuando él (José) y su hermano Vicente sustituyeron a los fundadores  de la banda, Saturnino Naredo y Josep Bosh, por culpa del servicio militar español. Valencia  en España debe ser la capital nacional de los músicos, de ahí han salido grandes de la talla del mejor cantante que Hispanoamérica ha conocido: Nino Bravo, de registro diáfano, limpio y potente, después de cuarenta y dos años de su desaparición física sigue siendo referencia e influencia para nuevas generaciones intérpretes del viejo y el nuevo continente. José Juesas conversó de manera exclusiva con Noticia al Día desde la localidad de La Falla, España, y contó cómo fue su experiencia de trabajar con este extraordinario cantante que perdiera la vida a los 28 años en un accidente automovilístico en el que viajaba a su lado hacia Madrid el 16 de abril de 1973.

¿Cómo conoció a Nino Bravo?

Estudiaba en el conservatorio de Valencia junto a mi hermano Vicente. Mi hermano era amigo del baterista de los Superson y a la salida de los dos guitarristas (rítmica y principal) por cumplir el compromiso del servicio militar, fuimos contactados por éste. De entrada me impresionó la voz de Nino, no había escuchado nunca a alguien con ese registro y eso me emocionó. Yo soy del signo Tauro y él, era Leo, había algunas desigualdades abruptas en nuestras personalidades, pero creo que eso nos llevó a tener una amistad muy fructífera, de mucho profesionalismo. Ambos éramos muy jóvenes, pero él contaba con una seguridad muy fuerte que contagió a los demás de la banda, esa fue de entrada su carta de presentación conmigo, y su voz, que aún puedo recordar con total nitidez, la que fue madurando y profesionalizando con los años y la del primer ensayo, que no distaba mucho de la última, con la que grabó su último tema.

¿Qué es lo que más recuerda de él?

José Juesas habló sobre el día que el mundo perdió a Nino Bravo

José Juesas habló sobre el día que el mundo perdió a Nino Bravo

Recuerdo más al Nino compañero, si era grande como artista, nada supera lo que él era como persona, su torrente personalidad, su fuerza, su equilibrio. Su voluntad de lucha es quizá lo que más recuerdo, nunca tuvo (al menos yo nunca vi) desánimo, muy común en los artistas de su talla, era un hombre con unas ganas ensordecedoras de no parar, de llegar al límite de sus condiciones. Yo me prometí nunca hablar a la prensa de cómo había sido nuestro desarrollo profesional, hay cosas que los periodistas preguntan sin tacto y sin ética, por eso preferí nunca dar tantos detalles, es más creo que es la primera vez que hablo tanto (risas). Sin embargo debo decir que recordar a Nino Bravo es recordar también mi vida, no hay un detalle en ella que no tenga que ver con todos esos años de juventud y éxito al lado del mejor cantante que haya conocido alguna vez. Su recuerdo es también mi recuerdo.

 ¿Qué aprendió Jose Juesas Francés de Nino Bravo?

Creo que aprendíamos todos de todos, nuestra juventud no era lúgubre, estábamos a la expectativa de todo y todo se podía aprender, incluso de nuestros mismos errores casi adolescentes. Nino por el contrario era un hombre casi clarividente, adelantado y progresista, seguro de sí mismo (disculpa que insista en esto) pero si hubo algo de lo que todos aprendimos de él, fue a no darnos por vencidos, debíamos seguir adelante sin importar el resto, eso quizá más tarde, después de su muerte, me ayudó a levantarme de la cama y recuperarme, puesto que el accidente por poco me resume a una cama por el resto de mi vida. No puedo negar que su partida fue un duro golpe para nuestras vidas, pero su confianza, aún después de haber partido, me enseñó que debía levantarme y caminar. No había opciones para la derrota a su lado, ese era Nino, del que aprendimos  muchas cosas.

¿Difícil ser el guitarrista de la voz más importante de Hispanoamérica?

 Como te dije antes, fuimos aprendiendo unos de los otros, llegó un momento que la carrera de Nino despegó y nosotros no podíamos quedarnos detrás, ninguno queríamos dejar la banda, de manera que nos profesionalizamos con él, éramos exigentes entre nosotros, claro, teníamos siempre las expectativas de su acelerado éxito y eso podía ser contraproducente para nosotros, tú sabes, las exigencias de la disquera, músicos de mayor envergadura o con mayor experiencia diría yo, porque tanto Vicente (mi hermano) como yo veníamos del conservatorio. Siempre tuvimos claro cuál era nuestro norte: crecer con él, y así lo hicimos, yo le compuse a Nino Bravo ‘El amor’, con ese tema se le abrieron puertas en Europa y en Sudamérica, hoy puedo decirte que no fue difícil, fue más un reto y ese reto éramos todos remando en la misma dirección.

¿Qué hubiese pasado si Nino no parte?

Después de la muerte de mi amigo Nino, he visto y escuchado muchos homenajes para él y eso de algún modo me reconforta, he escuchado duetos inclusive, cosa con la que no estoy muy de acuerdo, pero eso suele suceder, lo digo yo, si a Nino Bravo le hubiese tocado hacer un dueto, sin duda habría sido con Placido (Domingo), con Pavarotti o con otro tenor de esa envergadura, le puedo asegurar que su voz era un huracán que de no haber desaparecido nuestra historia musical tendría un sitial mucho más importante, sin restarle al resto de los cantantes españoles, que creo son muy buenos, Nino era definitivamente extraordinario. Su partida dejó un vacío enorme imposible de sustituir, hay situaciones que no podemos evitar, de no haberse ido tan joven su voz aún estuviera retumbando en las almas de millones que aún lo recuerdan, de no haber partido, estuvieras hablando con él y no conmigo en este momento, seguramente.

BMW en el que iban los músicos

BMW en el que iban los músicos

 ¿Cómo fue o ha sido su vida después de la muerte de Nino Bravo?

Nino siempre tuvo un norte muy profundo, ese fue su legado en nosotros, él nunca entendió como siendo Valencia una ciudad de donde salía el ochenta por ciento de los músicos de España, no tenía  estructura ni plataforma, todo estaba muy centralizado y debíamos viajar a Barcelona o a Madrid para ver plasmado nuestro trabajo. De modo que nos enfocamos en luchar porque esa estructura llegara, cosa que sucedió casi una década más tarde, en eso nos enfocamos y por su puesto en seguir haciendo música, he hecho música para el cine, entre otros proyectos, pero quizá la desaparición de Nino me quitó las ganas de querer acompañar a otro músico y me dediqué a hacer música desde otro punto de vista. Bravo marcó una época y nuestras vidas, por suerte. «Haremos de la música vida”, decía Nino.

Cuando José despertó ya estaba en Madrid muy malherido, todo era muy confuso, entre voces estrépitas pudo escuchar el alboroto, gente que corría de un lado a otro y en una de esas voces pude escuchar lo que nunca quiso: Nino Bravo murió. Quería, dijo, levantarse y correr a donde él estaba, no pudo ni siquiera despedirse. Nino había fallecido a menos de 80 kilómetros de la capital, iba en la única ambulancia que tenía el hospital de Santa Emilia, donde le dieron los primeros auxilios, pero luego le dijeron que su cuadro era muy delicado y decidieron trasladarlo a Madrid, donde llegó sin vida. Aún hoy, dice: “Recuerdo cuando íbamos entrando a la curva donde semanas antes habían muerto otras personas, la dibujamos (entramos en ella) antes o después no recuerdo, lo que sí sé, es que fue un despiste que le costó muchas lágrimas al mundo entero. La muerte de la gran voz de Hispanoamérica todavía hoy es una pérdida imposible de superar, eso deben saberlo todas las generaciones de habla hispana y las que no también”.

César Bracamonte

Fotos: cortesía José Juesas

Noticia al Día