Irving clasifica a los Cavs despide a los Pistons: 31 puntos y 4-0

Irving clasifica a los Cavs despide a los Pistons: 31 puntos y 4-0

Foto: AP.

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Adiós, Detroit. Los Pistons de Stan Van Gundy se despidieron de los playoffs 2016 en la madrugada del domingo al lunes, con la cabeza alta, un futuro más que prometedor y por culpa de Kyrie Irving. El base de los Cleveland Cavaliers, que ha cuajado una temporada un tanto irregular (para lo bueno que es…), impidió que la serie viera otro atardecer en Ohio. Sus 31 puntos, a base de canastas imposibles (triple desde el centro del campo incluido), le convierten en el mejor anotador de los Cavs en la serie (27,5 tantos por encuentro): es solo la tercera vez en 34 eliminatorias de playoffs que un compañero le arrebata ese honor a LeBron James. El cuatro veces MVP de la NBA, que acabó con 22+11+6, ganó su partido número 17 consecutivo de primera ronda, dejando a los Pistons con 10 derrotas seguidas en post temporada: la franquicia de Michigan no gana un encuentro de las eliminatorias desde las finales de conferencia de 2008 antes los Celtics.

¿Y ahora qué? Pues bien, mientras Atlanta y Boston pelean por cada balón durante los próximos partidos (2-2), los pupilos de Lue volverán a casa para descansar, como mínimo, una semana. Con el trío de estrellas funcionando, Dellavedova como ancla que sujeta al equipo en los dos lados de la cancha (siempre suma) y buenos partidos de J.R. Smith y Tristan Thompson, los Cavaliers son, si cabe, más favoritos para ganar el Este que cuando empezaron los playoffs 2016. El nivel de Irving puede ser decisivo para las aspiraciones de los de Ohio, ya que todos sabemos que LeBron cumplirá, pero tener a ese segundo (o primer) anotador que puede desequilibrar un partido en cualquier momento es lo que hará especialmente peligrosos a estos Cavs (a lo Wade en Miami): lo que les faltó en las Finales de la NBA contra los Warriors la temporada pasada.

Reggie Jackson tuvo en sus manos la primera victoria de los Pistons en una post temporada en ocho años, pero su tiro final, más forzado de lo que a él y a Van Gundy les hubiera gustado, se quedó muy corto. «Estoy orgulloso de ellos», decía el técnico. Y no es para menos: han competido en los cuatro partidos contra el mejor equipo de su lado del cuadro. Cabeza alta y a seguir creciendo. Hasta la próxima, Detroit.

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