De Interés: resistir con egoísmo daña (María Elena Araujo Torres)

De Interés: resistir con egoísmo daña (María Elena Araujo Torres)

María Elena Araujo Torres

María Elena Araujo Torres

Según las enseñanzas de nuestros ancestros, ir contracorriente es la forma equivocada en que se deben resolver las situaciones, incluso procedimientos habituales en la vida diaria, desde peinarse hasta recoger agua de un manantial. Hacerlo es ir contra el fluir de la naturaleza, decían. Y como todos sabemos, luchar para llevar la contraria a los procesos naturales es perder la batalla. Hasta ahora nadie ha podido detener la sequía, las lluvias, los sismos, o cualquier proceso ambiental.

También sabemos que los procesos de la tierra se dan sincronizados e indetenibles, sin esfuerzos, de forma armónica. Las semillas no hacen ningún esfuerzo para germinar y convertirse en árboles. Sencillamente lo hacen. El agua fluye sin esfuerzo y si consigue un obstáculo como piedras o ramas de algún árbol nunca se regresa, sencillamente continúa su curso desviándose armoniosamente por los espacios libres para fluir, avanzar, hasta encauzarse. Jamás retrocede o hace resistencia. Lo contrario causaría un cataclismo, alteraciones que afectarían a la humanidad si hacemos mención a los cauces de ríos,  por citar un ejemplo.

La referencia se hace a propósito de que los seres humanos en la insistencia por creernos con habilidad para ir contra natura solemos fracasar al tratar de encontrar soluciones o resolver cualquier situación haciendo resistencia, muchas veces irracional, porque si realmente analizáramos la manera adecuada de encontrar solución o resolver hasta los casos más sencillos seguramente descubriríamos que hacerlo siguiendo su mismo curso los resultados serán los acertados, sin daño, sin consecuencias nefastas.

Si tomamos ejemplos sencillos, hechos cotidianos, constatamos estas consideraciones. El cabello se peina en el sentido que crece, los masajes se dan en la dirección cómo están ubicados los músculos. Si procedimientos tan simples se realizaran de manera contraria serían totalmente contraproducentes, desagradables y no se conseguirían los objetivos, que pudieran parecer banales pero no lo son porque forman parte de la vida diaria como cualquier otro más complejo.

Y si nos trasladamos a los procedimientos también aparentemente usuales como estudiar, trabajar, desarrollarse física e intelectualmente, todo, absolutamente todo, se desarrolla de lo simple a lo complejo, de la a a la z, nunca al revés. La historia de Benjamín Button, película protagonizada por Brad Pitt, hombre que nace con cuerpo de noventa años de edad y a medida que avanza el tiempo va rejuveneciendo hasta convertirse en un bebé, es sólo eso, una película de ficción. Hasta ahora en la vida que conocemos acá en la tierra nunca ha pasado, pues la película aunque hace referencia a parte de una enfermedad de la vida real no es literalmente como se desarrolla en la ficción fílmica. Los casos que se han presentado en verdad son parte de una enfermedad que reduce considerablemente o detiene el crecimiento de los niños afectados desde muy temprana edad, no que se desarrollen de ancianos a bebés. No contracorriente.

Los metafísicos dicen: como es arriba es abajo. Así como fluyen los procesos de la naturaleza así fluyen los procesos físicos, intelectuales, vivenciales. Si insistimos en alimentarnos contrariamente a la ingesta de productos generados por la naturaleza, con comida dañina, como embutidos, exceso de productos con azúcar o grasa, fumar, ya sabemos la respuesta de nuestro organismo. Irremediablemente se enfermará. Si en los hechos diarios persistimos en resistir, en ser rebeldes, sin estrategias que confluyan con la resolución de lo que llamamos problemas o dificultades, entonces los resultados serán mayores complicaciones, nunca soluciones efectivas. Si usamos los mismos métodos personalistas, pensando solo en nosotros mismos y sin analizar las consecuencias para quienes nos acompañan en esta vida entonces vamos por el camino equivocado. Al buscar soluciones, es importante tomar en cuenta la fluidez de los procesos a favor de todos, no solo de nosotros, porque eso sería ir contracorriente, como ya lo referimos traería consecuencias nefastas, y si en algún momento parecieran adecuados seguramente no durará mucho.

María Elena Araujo Torres