¿Eutanasia o asesinato? Madre que decidió matar a sus hijos discapacitados afirma que fue un acto de amor

¿Eutanasia o asesinato? Madre que decidió matar a sus hijos discapacitados afirma que fue un acto de amor

El caso que ha conmovido a Europa

El caso que ha conmovido a Europa

En la noche del 1 de marzo de 2013, Rita Henkinet decidió matar a sus hijos. Fue un acto de amor, dijo la mujer belga al magistrado que investigó el caso. Pero ese gesto de piedad hacia los dos jóvenes, afectados por un trastorno genético que les imponía limitaciones físicas y mentales, podría conducirla a la cárcel. El tribunal penal de la ciudad de Lieja la juzga por asesinato.

El caso Henkinet ha revuelto el ya agitado debate sobre la eutanasia en la Unión Europea. Ese bloque de países no ha logrado un consenso sobre el tema, salvo el derecho de cada miembro a establecer sus propias leyes al respecto, reconocido en 2012 por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Las posiciones van desde la legalización en Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo, hasta el rechazo a discutir el asunto en Polonia.

Más allá del marco europeo, la muerte de Arnaud y Audrey, de 24 y 26 años, respectivamente, reflota una vieja pregunta: ¿quiénes pueden decidir sobre el fin de la vida propia y ajena? La discusión adquiere renovada actualidad en sociedades donde el incremento de la esperanza de vida ha colocado los problemas de los adultos mayores en el centro de la atención. ¿Deberíamos determinar cuándo y cómo queremos dejar de existir? ¿Qué significa morir dignamente?

Las razones de Henkinet

“Estoy en paz porque consumé lo que ellos esperaban al liberarlos de su sufrimiento”, declaró Henkinet a la prensa belga. Y nadie conocía mejor a sus hijos que esta enfermera retirada, sola a cargo de la crianza pues el padre los abandonó. Testigos citados por el tribunal la han descrito como una madre extraordinaria, que se dedicaba a Arnaud y Audrey hasta el agotamiento.

Tanto esfuerzo terminó por hundirla en la tristeza y el estrés. En 2012 Henkinet pensó acudir a la eutanasia para poner fin al calvario de los jóvenes. Sin embargo, el personal médico de la institución especializada que los trataba se opuso al proyecto. Ella sintió entonces que había perdido el control sobre la vida de sus hijos. Esa idea precipitó la decisión de ejecutar el plan con sus propias manos.

Según la psicóloga Ariane Bazan, en declaraciones la cadena alemana Deutsche Welle, Henkinet es una persona obsesiva compulsiva, que no podía aceptar esta pérdida de autoridad. En 2014 ella señaló que se había sentido privada de sus responsabilidades como madre por la actitud de los médicos.

Después de haber asfixiado a sus hijos, Henkinet trató de suicidarse. “Habíamos vivido juntos, los unos para los otros, y así partiríamos”, explicó luego. Aunque se sabe culpable ante la ley, no se arrepiente de su acto. “No me siento culpable ante los ojos de mi corazón”, afirmó.

El derecho a morir

Bélgica es el único país de la Unión Europea donde no hay límite de edad para solicitar la eutanasia. En el caso de los niños, estos deben padecer una enfermedad incurable que provoque un sufrimiento imposible de aliviar. Los menores tienen que pedir el procedimiento por sí mismos. Solo después de sesiones de consejería psicológica y médica, y el acuerdo de los padres, se aplica una dosis letal de medicamentos.

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