El lado oscuro de Donald Trump (The New York Times)

El lado oscuro de Donald Trump (The New York Times)

Donald J. Trump posa en su oficina en agosto de 2015 con memorabilia deportiva, como el cinturón de campeón de Mike Tyson y los tenis de Shaquille O'Neal. Credit Jessica Lehrman para The New York Times

Donald J. Trump posa en su oficina en agosto de 2015 con memorabilia deportiva, como el cinturón de campeón de Mike Tyson y los tenis de Shaquille O’Neal. Credit Jessica Lehrman para The New York Times

A veces, en una contienda presidencial particularmente horrible, se tiende a asumir la opinión más sombría y cínica de los candidatos que se postulan para el puesto de mayor poder en el mundo. Y después descubres que los estás sobrestimando.

Veamos el lado positivo de Donald Trump.

De acuerdo, no es la gran cosa. Posiblemente no tiene ni siquiera el tamaño de una pepita. Pero, ¿acaso no hubo un momento en que ustedes pensaron que él podría salirse del molde conservador? Cierto, su frase —mil veces repetida— en contra del poder de los grandes donadores políticos solo era un alarde de que tiene dinero. Y él ha sido malísimo en… tantas otras cosas.

Pero, de vez en cuando, conforme Trump arengaba contra los republicanos de pura cepa, se revelaba su estatus de externo: No toquen el Seguro Social. La paternidad planeada está bien. Además, todos deberían tener acceso a los servicios médicos.

Incluso, en un inicio, parecía que él apoyaba el plan de cuidado de salud de un solo pagador, algo similar a Bernie Sanders. Wow.

“Voy a cuidar de todos. No me interesa si me cuesta votos o no. Todos tendrán atención médica”, le dijo a Scott Pelley, de la cadena CBS.

Ahora queda bastante claro que Trump no había pensado bien en sus propuestas. Esto pasa tantas veces que hace que uno se pregunte de qué habla él en todos esos vuelos en avión. ¿Su agenda? ¿Puntajes del golf? ¿Planes para la cena?

Este mes aún parecía que Trump mantenía esa postura sobre el cuidado de salud. En un encuentro entre aspirantes organizado por CNN, Anderson Cooper mencionó a Obamacare como un programa que indica que todos deben tener seguro. Los republicanos odian esta idea. Sostienen que todos los estadounidenses tienen el derecho divino de negarse a recibir la cobertura de salud y confiar su destino, si se enferman, a la piedad de las carísimas salas de emergencias de los hospitales privados.

“Bien, me gusta [el Obamacare]”, comentó Trump. “De acuerdo, aquí es donde soy un poco diferente. No quiero que la gente muera en las calles y lo digo constantemente”.

Así de bajo hemos caído. El principal candidato a la nominación presidencial de los republicanos alardea que no quiere que la gente muera en las calles.

“Ahora, algunos dirían: ‘Ese no es un comentario muy republicano’”, afirmó a Cooper.

Wow. Trump tiene una opinión muy baja de los republicanos. Y de las aseguradoras. ¿Ven por qué un ciudadano desesperado podría creer que él es el menor de tres males compitiendo a la cabeza? Recuerden: el candidato de la cúpula prudente del partido es una persona que no quiere permitir abortos para víctimas de violación y que básicamente cree que la única gente que debería tener que pagar impuestos es la que trabajó por el dinero.

Trump ha dicho que los pobres podrían recibir cuidados “quizá a través de programas como el Medicare. Eso es tener corazón”.

Tres días después, Trump vuelve a CNN, ahora para hablar con Jake Tapper, y niega que él esté de acuerdo con un programa de salud pública.

Adivinen. Después de que Donald Trump dijo que, después de todo, no apoyaba un programa de salud pública también afirmó que no quería…

a) Otra pregunta difícil

b) Gente que muera en la intemperie

¡Acertaron!

La respuesta es B. Y en caso de que alguien no se haya percatado de su gran corazón, Trump añadió que tampoco quería que las personas “murieran en las aceras”.

Uno de los aspectos más populares del Obamacare es que prohíbe a las empresas de seguros que discriminen a la gente que tienen enfermedades que requieren de un cuidado frecuente como la diabetes o el cáncer. El asunto es cómo hacer que las personas se aseguren antes de que se enfermen. Puede crearse algo como un Medicare para todos, o bien, exigir a la gente que compre un seguro y ayudar a quienes tienen bajos ingresos a pagarlo.

Trump ha dicho que no le gusta la palabra “mandato”, utilizada para definir el Obamacare, “porque eso significa que es obligatorio”.

Entonces, ¿qué demonios quiere?

Bien, lo consulté con su campaña. Lo que Trump quiere es que la gente sea capaz de crear cuentas de ahorro para su salud. Además, busca la posibilidad de permitir que los estados paguen el Medicaid (programa de salud para personas de bajos recursos) con recursos federales y, además, quiere lograr que las primas de los seguros de salud sean deducibles de impuestos.

La gente no morirá en las calles porque existen las salas de emergencia.

Pasaremos por alto la parte de que Trump es el líder de la carrera republicana y que todavía no ha elaborado un plan básico. El punto más importante es que su campaña tiene la misma posición sobre el cuidado de salud para los estadounidenses que la de Marco Rubio y Ted Cruz.

“Si los republicanos no mantuvieran las mismas posiciones sobre el Obamacare, entonces tendría una historia. El hecho de que coinciden no es una sorpresa para nadie”, comenta Sam Clovis, jefe de estrategia de la campaña de Trump, en una entrevista telefónica.

Así que, en resumidas cuentas, Donald Trump no es más que otro republicano conservador de venta por correo, con la diferencia de que despotrica más contra los musulmanes y los mexicanos. Abandonen toda esperanza y procuren no morirse en la calle.

The New York Times