De Interés: virtuosos o arribistas (María Elena Araujo Torres)

De Interés: virtuosos o arribistas (María Elena Araujo Torres)

María Elena Araujo Torres

María Elena Araujo Torres

Mientras algunas personas andan por la vida tratando de estudiar, hacer trabajos productivos, creando, apoyar a quienes puedan, con la mejor intención y aspiración de ser útiles, hay otros que andan haciendo precisamente lo contrario, viven el día a día maquinando cómo escalar sin mucho esfuerzo, logrando buenas notas académicas a costa del conocimiento y esfuerzo de sus compañeros de estudio, trabajando tratando de hacer el menor de los esfuerzos pero aparentando ser los mejores, buscando alcanzar prebendas aunque para ello deba embaucar con planteamientos surrealistas a los sujetos que puedan apoyarle, pasando por encima de quien sea con tal de alcanzar sus objetivos con métodos efectistas.
También encontramos hombres y mujeres de bien que saben trabajar en equipo, al tiempo que reconocen el esfuerzo de cada miembro ya sea en estudio, trabajo, en emprendimientos deportivos, religiosos. Entienden que del respeto a los valores, conocimientos y productividad de cada persona con la que se desarrolla cualquier emprendimiento, depende en gran medida el éxito de los planes trazados.
A la par, tristemente encontramos la contraparte: arribistas, escaladores (y no precisamente de montañas) que sin el más mínimo pudor, trasgreden, atropellan, desconocen y utilizan a quienes desprecian en sus valores y principios. Incluso, usan conocimientos de personas creativas y los transmiten como si fueran propios para ganar indulgencias. Plantean aparentes brillantes ideas que supuestamente se les han ocurrido cuando realmente las han obtenido de verdaderos emprendedores. Jamás reconocen la capacidad o el ingenio de otros integrantes de la gente con quienes interactúan, a menos que este método les sirva para aparentar camaradería ante quienes pueden representar figuras de poder con quienes buscan venderse para obtener beneficios.
Expertos en comportamiento humano destacan la conducta usual de ambos, del virtuoso y del arribista. Al parecer una persona con verdadera formación en valores humanos para emprender sus talentos suele mostrarse segura de sí, sin caer en la arrogancia. Es poco probable escuchar a gente con este perfil mencionar siquiera los profundos conocimientos que tiene respecto a determinadas áreas, sus experiencias curriculares no son motivo de discusión pública, a menos que sea exhortado por razones de vinculación a alguna tarea a desarrollar.
En cambio, quien mucho habla poco hace. Expertos alertan tener cuidado con las personas que repiten con insistencia (aunque no se les pida), sus conocimientos, sus virtudes, sus logros. Y sobre todo cuando repiten: yo soy esto, yo sé tal cosa, yo, yo, yo. Mucho bla bla sobre sí mismo, para compensar sus verdaderas carencias. A la hora de demostrar las cualidades de las que se jactan deben inventar cualquier patraña para tapar su desconocimiento. Lo peor es que hasta se vuelven expertos en disfrazar su realidad para venderse.
Conocedores de las conductas humanas aseguran que las virtudes de los hombres y mujeres han generado notables beneficios a la humanidad. Las personas virtuosas suelen ser bienhechores del prójimo pues propenden a la búsqueda de la paz y emprenden acciones para lograrla.
En cambio, los arribistas dañan y se dañan con acciones contraproducentes, mientras se presentan como fieles, dóciles, serviles, aduladores, ante sus superiores quienes les servirán para trepar, al tiempo que evaden e irrespetan a quienes consideran pueden hacer fallidos sus intentos o carecen de poder o dinero.
La parte buena de la gente virtuosa es el beneficio que genera a la humanidad y el ejemplo que muestra a las nuevas generaciones interesadas en formarse, aprender y trabajar por el bien común, mientras que los arribistas suelen carecer de virtudes y si tienen algunas las anulan con sus procederes dañinos, al tiempo que se convierten en los peores ejemplos a seguir, tristemente hasta para sus propios descendientes.
María Elena Araujo Torres