¡Volvió, volvió, volvió! La conjuntivitis regresó con sus inexplicables influencias sobre la conducta humana

¡Volvió, volvió, volvió! La conjuntivitis regresó con sus inexplicables influencias sobre la conducta humana

Foto referencial

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Despertarse con los ojos pegados y con temor a haber quedado ciego, es la sensación que la mayoría de las personas han experimentado ante la presencia de la conjuntivitis, una enfermedad oftalmológica donde se inflaman la membrana que recubre los párpados y cubre la esclerótica del ojo, denominada conjuntiva.

Los médicos clasifican esta enfermedad dependiendo de la causa, en vírica, alérgica, bacteriana, cuerpo extraño y/o traumática.

Lo cierto es que, independientemente de lo que originó la afección, un mito que sigue imperando entre los marabinos, es que si lo miras fijamente de inmediato serás contagiado.

Aunque esto no pase de una simple invención y ocurrencia entre los criollos, un hecho que sí resulta verídico, es que la reacción primera que se asume cuando se está frente a un enfermo de conjuntivitis es huirle a la mirada, de no hacerlo, la sensación de ‘arañitas’ y arena en los ojos se hace presente.

¿Hasta dónde es capaz de conducirnos la imaginación? Una pregunta que se responde sola cuando las creencias y leyendas urbanas influyen de manera directa sobre el comportamiento humano.

Estar cerca de alguien con piojos y sentir piquiña en la cabeza, bostezar como una reacción en cadena, e incluso conversar un par de minutos con un pesimista y que esto succione la buena energía que traías, forma parte de la cotidianidad.

Para aclarar el caso de la conjuntivitis, es necesario ahondar en el tema, pues es imposible que esto se pegue a través de una simple mirada.

La conjuntivitis causada por virus o bacterias es muy contagiosa y se propaga fácil y rápidamente de persona a persona; sin embargo, lo más común es por contacto con toallas, manos infectadas e incluso el estornudo de alguien que la padece; no lavarse bien las manos y frotarse los ojos, sufrir de alergias o traumas, y usar incorrectamente los lentes de contactos.

Sufrir de esto no es una enfermedad mortal, pero seguir con la rutina diaria se puede convertir en una pesadilla, más si se tiene que estar bajo el inclemente sol marabino, o estacionarse frente a la pantalla de una computadora.

Además de lidiar con la actitud esquiva de la mayoría, acompañada con una cara de pánico por evitar ser contagiados, se enfrenta a una visión borrosa, costras que se forman en el párpado, dolor de ojos, sensación arenosa, aumento del lagrimeo, picazón, enrojecimiento e hipersensibilidad a la luz.

Si se desea pasar desapercibido evitando los guácalas, una técnica implementada durante años para camuflar la conjuntivitis, es usar lentes oscuros, aunque utilizarlos bajo techo de inmediato levante la suspicacia de los demás, quienes exclamarán “¿tenéis ‘chochera’?” (nombre coloquial que se le da a la conjuntivitis en Maracaibo), así que lo más recomendable es seguir tratamientos al pie de la letra para sanar lo más rápidamente posible.

El tratamiento para la conjuntivitis depende de la causa. La alérgica puede mejorar cuando se tratan las alergias y puede desaparecer por sí sola cuando se evitan los desencadenantes de estas. Este tipo de conjuntivitis se puede aliviar con la aplicación de compresas frías.

Los medicamentos con antibióticos, casi siempre en la forma de gotas oftálmicas, funcionan bien para tratar la bacteriana. La viral desaparece por sí sola. Las gotas con esteroides suaves pueden ayudar a aliviar la molestia. Muchos médicos aplican un colirio antibiótico para la queratoconjuntivitis (aguda o viral) con el fin de prevenir la conjuntivitis bacteriana.

Se puede aplacar la molestia de la conjuntivitis viral o bacteriana con la aplicación de compresas tibias sobre los ojos cerrados.

Antes de aventurarse con un tratamiento casero rudimentario como echarse limón en los ojos, lo más recomendable es acudir al médico, en este caso el remedio (casero) puede ser peor que la enfermedad.

Jennifer Marrugo

Noticia al Día

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