Plaza al buen maestro: Entre Maracaibo y Ginebra ( Germán Hernández & Enio Trujillo)

Plaza al buen maestro: Entre Maracaibo y Ginebra ( Germán Hernández & Enio Trujillo)

Germán Hernánde & Enio Trujillo

Germán Hernánde & Enio Trujillo

La historia y el amor a nuestra Maracaibo, nos une en lazos de amistad y hermandad en un mundo mejor para nuestros hijos; por eso en esta oportunidad nos referiremos a una de las plazas más emblemáticas de nuestra tierra: Al Buen Maestro, construida a finales de la década de los años 20 y está ubicada al final de Bella Vista, al lado del Parque la Marina o Batalla Naval del Lago, su nombre histórico.
El proyecto comenzó con la llegada de Vincenzo Pérez Soto, un particular presidente de estado designado por el general Jun Vicente Gómez, que hizo en esta ciudad grandes obras como el Teatro Baralt, el Complejo Pro Infancia, Hospital de Niños en Veritas, el nuevo mercado principal Lía Bermúdez, cuya estructura fue adquirida en Londres, así como la Basílica Nuestra señora de Chiquinquirá, entre otras.
Pérez Soto hace la Plaza Al Buen Maestro en homenaje a su mama Hirenia de Soto, y la encomienda al arquitecto belga, León Jerome Hoet, un ilustre agrimensor que amaba esta tierra con el alma. Así nace este sitio de recreación, único en besar el lago gracias a una intervención en los años 90 por parte del sociólogo Giovanny Villalobos y el alcalde Gian Carlo Di Martino.
Por cierto, la historia regional destaca que en esta plaza aun existe un quiosco o tienda, que todas las ganancias que allí se producían eran entregados a los mejores maestros de la época, ¡de ahí la grandeza de su nombre!
Hoy en día está prácticamente en estado de abandono, sin embargo, cuenta con hermosas luminarias, pisos decorativos, un sencillo mirador y al lado un sitio donde funciono el llamado Playa Azul, donde se presentaron grandes de la música criolla y guarachera como Los Masters, Súper Combo, Los Brillantes, Argenis Carruyo… Cuenta además con una glorieta hermosa, donde está plasmada una gran pintura en homenaje a la Batalla Naval del Lago, ya que en sus orillas y en lontananza se librara la gesta emancipadora que garantizó la independencia de Venezuela. Lanchas veleros y diversas embarcaciones tenían ahí su paraíso lacustre y turístico.
Recordemos que en los años 70, se intentó una gran obra turística al colocar unos anillos de concreto para instalar un sistema hídrico que succionara agua del lago, y así provocar un inmenso chorro de agua perenne en homenaje a los héroes de la Batalla Naval, similar al monumento histórico existente en el Lago de Ginebra. Era muy bonito el espectáculo, pero no duro mucho tiempo, pues con el viento el agua bañaba una amplia zona residencial e incluso, a los mismos visitantes de la plaza.
Ojalá y estas líneas sirvan para replantear ese proyecto, y rescatar la plaza con ese chorro, ese santuario tal como ocurre en el Lago de Ginebra, para devolvérselo a los marabinos y a la pujante actividad turística de la ciudad de Udón, Baralt, Urdaneta, Lossada, Fernández Moran, Luis Aparicio y muchos más. Hagamos eco por una ciudad más humana y feliz.
Y citando la frase del Dr. Marcial Hernández: “las insignias pueden marchitarse, las campanas enmudecer, extinguirse los fuegos del ara, pero ni aun el ímpetu de los huracanes puede apagar el simbólico faro del Catatumbo. El Zulia entre la noche relampaguea”.
No olviden que lo único que le hace falta a Venezuela son mejores venezolanos.
Nos despedimos hasta la próxima semana.
Enio Trujillo E. @eniotrujilloe 0414/6377462 [email protected]
German Hernández @manchogh 0412/1292893 [email protected]

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