El turpial que dibujó Luisana (Alberto Morán, cuento infantil)

El turpial que dibujó Luisana (Alberto Morán, cuento infantil)

Alberto Morán

Alberto Morán

Una tarde, Luisana viajaba en el carro con su mamá Dessiree cuando observó la inmensidad del Lago de Maracaibo; la niña fascinada ante la majestuosidad del espejo de agua, pidió a su progenitora que la llevara a bañarse en el maravilloso reservorio lacustre.
Dessiree, al ver a la hija encantada con el paisaje, aceptó, le prometió llevarla de paseo a la playa pero con una condición: que hiciera y estudiara la tarea. Luisana estuvo de acuerdo.
-Me ayudas mami –le dijo.
En la casa, la mamá y Luisana se dispusieron a investigar el trabajo que colocó la maestra: “Hacer y estudiar una breve reseña de la flor nacional, el árbol nacional, y el ave nacional con sus respectivos dibujos”.
Dessiree se aseguró de que hubiesen recabado y anotado la información precisa.
-Ya sólo tienes que estudiarla y hacer los dibujos. Cualquier duda, me avisas.
-Sí, mami.
Cuando Dessiree la dejó sola, Luisana hizo los dibujos, pero no estudió, sino que se dedicó a escuchar música mientras reía con picardía tramando una travesura.
Al otro día en la mañana, la llamó su mamá:
-Luisana, es hora de levantarte para ir a la escuela.
-Voy mami –dijo abriendo la boca a manera de caimán en un bostezo largo, profundo. Con el cabello de muñeca vieja abandonada en el cuarto de chécheres, estiraba los brazos, movía el cuerpo como si fuese de plastilina, y se frotaba sus ojos brillantes de metra nueva.
La niña se levantó todavía batallando con el sueño pero, apenas despabiló, recordó la maldad que urdía para salir bien en el interrogatorio. Llegó a la escuela y al tomar asiento con el resto de los alumnos e incorporarse la maestra, comenzó la clase.
Luisana, sin que nadie la viera, colocó en el piso el cuaderno abierto justo donde estaban los escritos y los dibujos de la orquídea, el araguaney y el turpial, con la intención de copiarse.
-Carlito, ¿dime cuál es la flor nacional? –preguntó la maestra.
La flor nacional es la orquídea, declarada como tal el 23 de mayo de 1951. También le llaman Flor de Mayo. Fue hallada en Venezuela en 1839. Se da en diferentes colores. Hay alrededor de 30 mil especies en el mundo.
-Muy bien, Carlito.
-Luisito, ¿cuál es el árbol nacional?
El árbol nacional es el araguaney, según decreto del 29 de Mayo de 1945. Posee una altura que alcanza de 6 a 12 metros. Es de hojas verdes durante la época de sequía, pero se convierte en una atracción al cubrirse en su totalidad de flores amarillas después de la lluvia.
-Luisana, ¿cuál es el ave nacional?
Luisana volteó los ojos simulando buscar en su mente una respuesta acertada como parte de su malévolo plan, quería confundir a la maestra. Incluso, se cruzó el dedo índice de la mano derecha en la boca como niña pensante y en realidad no pensaba nada; siguiendo su teatro comenzó a mirar con disimulo hacia el piso donde tenía la tarea, pero quedó fría al ver que en su cuaderno no estaba el turpial que dibujó en la casa.
Sin embargo, con voz temblorosa leyó lo que investigó con su mamá, sin que la maestra se diera cuenta de que se copiaba de sus apuntes.
-El ave nacional es el turpial de acuerdo con una resolución del 23 de mayo de 1958; su cuerpo es de color naranja, excepto la cabeza y las alas que son negras con partes blancas, tiene una mancha azul alrededor de los ojos y una longitud que oscila entre 17 y 22 centímetros.
-¡Excelente! –dijo la maestra.
Interrogado todo el salón, la docente dijo: “Pasen uno por uno y me muestran los dibujos”.
Luisana aprovechó que la maestra estaba entretenida, para recoger el cuaderno del piso. Y volvió a mirar con detalle la hoja donde tenía la tarea y no veía el turpial. Sólo estaban la orquídea y el araguaney. Algo insólito. No lo podía creer. Ella misma lo dibujó.
-¿Y la ilustración del turpial Luisana? –le preguntó la maestra.
Luisana sudaba frío, se rascaba la cabeza, sentía el estómago duro como si se hubiese comido toda la tiza de la escuela, y sollozando respondió:
-No está maestra.
-¿No está?, sin dibujo no te puedo calificar y así lo escribió en el cuaderno.
Luisana regresó a su casa y le dijo a su mamá que no tenía nota, porque le desapareció el turpial del cuaderno.
-Si no hay nota, no hay playa –dijo Dessiree al creer que no hizo el dibujo.
Luisana se marchó a su habitación. Lloraba sin entender nada, en su cuaderno debía estar el ave nacional y no estaba. Al rato, un poco más calmada, comenzó a revisar de nuevo la tarea cuando el turpial salió volando del árbol de araguaney y se le paró aleteando enfrente:
-Me escondí entre las flores amarillas del araguaney, para que no pudieras verme –le dijo.

Turpial, ave nacional

Turpial, ave nacional

-¿Por qué fuiste malo conmigo, si los turpiales son pajaritos buenos?
-Nada de malo, sólo quería que no te copiaras, eso no se hace. Así nunca aprenderás.
-Pero por eso mi mamá me castiga, no me lleva a la playa.
-No te castiga, solo quiere que te formes, para que te desarrolles como persona y el día de mañana te sepas desenvolver. El estudio es la mejor herencia que los padres les dejan a los hijos. El dinero se gasta, los lujos se derrochan, las cosas materiales se rompen, pero el conocimiento que deja el aprendizaje se hace permanente y útil. ¿Te gustaría cuando grande mendigar comida, ropa?, porque sin educación es difícil encontrar trabajo.
Luisana no respondió, pero desde ese momento se aprendía a diario la tarea y le hacía caso a su mamá Dessiree, al comprender que de la educación en la escuela y en la casa depende el futuro de todo niño y niña en la vida.
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@AlberMoran

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